miércoles, 17 de marzo de 2021

Asesinato y ánimas en pena - Robertson Davies



Argumento 

Connor Gilmartin, director de la sección de espectáculos de un periódico de Toronto, encuentra a su mujer en la cama con el crítico del mismo diario. El amante lo asesina, pero el fantasma de Connor perseguirá a su homicida hasta un importante festival de cine que tiene que cubrir. Mientras el crítico se esfuerza en analizar las películas que proyectan, el espectro de Gilmartin deviene espectador privilegiado de unas sesiones fantasmales en las que visiona films alucinantes sobre la historia de su propia familia. De algún modo, la realidad y la ficción terminarán por confundirse


Personajes

La novela plantea varias historias intercaladas. El libro comienza con la escena en la que Connor Gilmartin, director de un periódico importante en Toronto, vuelve a casa y sorprende a su mujer en la cama con un compañero de trabajo. Éste, en un arrebato de nervios y agresividad, asesta un golpe a Connor que acaba con su vida. Connor pasa a ser un fantasma ligado a su asesino. Sin embargo, Asesinato y ánimas en pena no es la historia de Connor Gilmartin, sino la de sus antepasados a través de diferentes épocas: desde los Estados Unidos en plena Guerra de Secesión hasta poco antes de nuestros días, pasando por épocas en la que veremos colonos, monjes y demás personajes variopintos interpretando su papel en la historia de lo que Connor conoce hoy como familia Gilmartin. Las diferentes etapas se van sucediendo a través de las diferentes películas que se proyectan en el festival de cine al que Connor asiste con su asesino. La particularidad de este festival es que nuestro protagonista ve siempre una película diferente a la del resto del público.

En cuanto a los personajes que aparecen en la novela poco podemos decir. Cada vez que nos ubicamos en una de las varias tramas que se plantean y estamos empezando a conocer a sus personajes, la película (y la correspondiente trama) se acaba de golpe. Esto pone fin a  esa trama, que queda inconclusa, y da comienzo otra trama con personajes totalmente nuevos. 

Con todo ello, la sensación que tuve leyendo la novela fue de no conocer a ninguno de los personajes del todo, puesto que cada vez que empezaba a comprenderles me sacaban de su narrativa de un plumazo y me metían a la fuerza en la siguiente. Tan sólo el primer y último capítulo tienen relación: ambos alrededor de la vida de Connor, la más interesante en mi opinión. Ahí podemos ver cómo Connor va tomando conciencia de su nueva vida como fantasma. Las pulsiones que tuvo en vida se reproducen de forma diferente una vez muerto. Conceptos como el tiempo o el hambre, tan habituales para un ser humano, desaparecen en el momento que comprende que le espera la eternidad por delante. Es muy interesante cómo cambia la mentalidad del personaje en las pocas páginas que el autor le dedica. Como al personaje le inunda un miedo creciente a pasar toda la eternidad ligado a su asesino sin capacidad para interceder en el plano material, quedando inconclusa su existencia para siempre.

TécnicaE

El primer capítulo y el último tratan sobre la vida de Connor convertido en fantasma: de estilo directo y contados en primera persona por el propio Connor. Son la temática más actual y con la que empatizaremos antes. Entre otras cosas porque es la primera que nos cuentan. Lo que discurre entre ambos capítulos es una sucesión de relatos de extensión entre 50 y 70 páginas. En ellos Connor pasa a ser un narrador en tercera persona que poco puede aportar al lector salvo limitarse a contar qué ocurre. El fantasma de Connor sabe lo mismo que el propio lector acerca de sus antepasados, por lo que poco puede aclararnos. Aunque otra sensación que tuve al leer es que al final poco importa lo que ocurre entre el primer capítulo y el último: al tratarse de narraciones inconexas y sin nada en común salvo que los personajes de esos relatos comparten apellido con Connor. Por lo que no aportan nada a la trama principal de la novela, siendo más un ejercicio de estética por parte del autor en el que escribe para contarnos lo que él quiere en lugar de lo que es necesario para que la novela funcione o tenga sentido. Esa sucesión de historias inconexas no aportan nada, ya que el protagonista apenas le afecta lo que ve durante el festival. Es fuera del cine, cuando Connor escucha a su mujer, a su amante o a sus amigos del periódico, cuando se aprecia un cambio notable en el desarrollo del personaje. 

A pesar de todo esto, Robertson Davies demuestra un exquisito gusto por lo estético. Una prosa delicada y al mismo tiempo elevada consigue que nos sumerjamos con facilidad en las ambientaciones de las películas con rapidez. Los personajes están muy bien caracterizados en cada época: expresiones, lugares, modales, costumbres… Davies dispone un gran trabajo de documentación para conseguir que el subtexto juegue un papel indispensable en su novela.

Una gran prosa y estilo son dos de los tres pilares que sustentan la novela, junto con los dos capítulos sobre la vida de Connor.


A destacar 

La vida de Connor Gilmartin es un imán para la atención del lector: el inicio de la novela no sólo golpeará al protagonista, haciendo lo mismo con nosotros. Es lo que en realidad da rabia: cuando más interesante está la trama, Davies inicia la primera película del festival. Todo lo que rodea al difunto periodista, a Esme (su mujer) y al amante de ésta… Las primeras 50 páginas del libro son absolutamente brillantes. Davies consigue meterse al lector en el bolsito con apenas un par de líneas.

La prosa de Davies es espectacular. A pesar de todo lo que supone entrar y salir de forma constante de tramas inconexas, el autor consigue ubicarnos rápido en cada trama y nos presenta rápido a sus personajes. Estos necesariamente deben ser poco complejos dado el poco espacio de tiempo que tienen en sus arcos argumentales. Por lo que tampoco los echaremos de menos. 

El punto más importante, junto con la trama de Connor, es el subtexto que hay en la novela: motivaciones, pensamientos, anhelos o creencias, junto con una gran caracterización de cada época. A pesar de contar con poco espacio para cada trama secundaria, el autor consigue sumergirnos con rapidez y sentirnos uno más en esa trama. Nada desentona a nivel estético, cada personaje dice lo que debe en cada época sin que al lector le pueda extrañar algo más que el propio planteamiento de la novela.

Disgustos

La sucesión de capítulos no tiene nada que ver con el protagonista. Cuando nos hemos metido en la historia nos sacan de ella una y otra vez con una nueva narración ajena a todo lo anterior. La sensación que tenemos es de no comprender la intención del autor. Si eres paciente, puede que pienses que todo cobra algo de sentido al final de la novela. Por desgracia, no es así. Una vez que el festival de cine termina y Connor abandona el lugar, su trama continúa como si no hubiera ocurrido nada, puesto que las películas sobre la vida de sus antepasados apenas dejan poso en él y mucho menos lo hacen en el lector.

La sensación al finalizar la novela es que ésta no ha terminado. El final tampoco aclara nada sobre lo ocurrido. Quedando el poso de que lo único que ha tenido sentido narrativamente hablando son las páginas del primer capítulo de la novela.


Valoración: 5 🌟/ 10🌟

Asesinato y ánimas en pena es un libro que acaba una vez concluye el primer capítulo. A partir de ahí la historia principal se pausa para dar paso a una sucesión de tramas secundarias inconexas que nada tienen que ver entre ellas ni con el hilo principal. Aunque el primer capítulo es una genialidad, el resto acaba siendo aburrido en cuanto a tensión narrativa. Sin embargo, predomina en la narrativa de Davies un gusto por lo estético superlativo. El subtexto juega un papel fundamental para coser la novela: en cada uno de los capítulos veremos una época de la historia diferente con un nivel de caracterización espectacular. Por desgracia, no es suficiente para sostener la novela. Los capítulos cuentan historias independientes, teniendo como único nexo común el apellido de los protagonistas, y esto hace que no podamos conocer demasiado a los personajes.

Por tanto, a excepción del primer y el último capítulo, la novela es un esfuerzo constante por parte del lector por comprender qué está pasando, lo que dificulta la lectura casi todo el tiempo.

Una novela con un subtexto maravilloso, pero con un planteamiento del que cuesta comprender qué intención tiene. Al terminar la novela tanto protagonista como lector saben lo mismo acerca de lo que acaba de ocurrir: poca cosa, por no decir nada. 

Estoy seguro que el autor tiene libros con planteamiento diferente.

En mi opinión, sin duda hay opciones mejores . 


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