miércoles, 19 de mayo de 2021

Las tierras baldías - Stephen King


Argumento

Roland ya no está solo en su búsqueda de la Torre Oscura. Le acompañan Eddie y Susannah, quienes llegaron desde diferentes momentos de Nueva York en La llegada de los tres. Ya les ha entrenado en las artes antiguas de los pistoleros. Sin embargo, el grupo aún no está completo. Roland ha de traer a una persona más desde Nueva York hasta Mundo Medio. Una persona que ya ha estado allí y ha muerto no una vez, sino dos, y que sigue viva.

El ka-tet, los cuatro unidos por su destino, tendrá que viajar a través de las envenenadas tierras baldías para llegar a la temible ciudad derruida de Lud. Su única esperanza será subirse a un tren rabioso que también busca su destrucción.


Personajes

En este grupo vemos por primera vez al grupo unido. En El pistolero, Stephen King nos dibujaba con trazos gruesos lo que será el mundo en el que se desarrollará la historia de la saga junto a su protagonista principal: Roland de Gilead. En La llegada de los tres veíamos quiénes forman el grupo de protagonistas, centrándose la novela en cómo llegan a reunirse. En Las tierras baldías, por primera vez, el grupo de personajes (Roland, Eddie y Susannah en un primer momento, junto con Jake más adelante) interaccionan no sólo entre ellos sino con el mundo que les rodea.

Esta novela está dividida en dos partes bien diferenciadas. La primera continúa justo en el punto que lo dejó La llegada de los tres, y trata sobre los primeros pasos del grupo de personajes en este lugar llamado Mundo Medio. Aquí veremos como Eddie y Susannah se vuelven uno más en el mundo del pistolero y se contagian de su deseo imparable de llegar a la Torre Oscura a cualquier precio. Un Eddie mucho más sombrío y maduro, muy alejado de la versión que conocimos en el libro anterior. Resolutivo y a la vez protector de su esposa. Por su parte, Susannah ha abrazado su nueva identidad. Dejando atrás la dualidad Detta/Odetta atrás, su nueva identidad es una pistolera decidida a cumplir con su misión de ayudar a Roland a llegar a la Torre. Susannah siempre estará atenta con todo el grupo, a la vez que demuestra un gran amor por Eddie. Además de ser una pistolera la mar de hábil. En cuando a Roland, sigue la estela que ha venido proyectando en los libros anteriores: taciturno y calmado, pero con un gran pasado que irá desmigajando para contárselo a sus compañeros y al lector. Esta primera parte estará marcada por las dudas de los personajes, que siguen cuestionándose a ratos el propósito real del viaje a la torre. En esta primera parte, King se dedica a trasladarnos las preocupaciones de sus protagonistas, consiguiendo que comprendamos aún más a cada uno de los integrantes del grupo. 

En la segunda parte aparece de nuevo Jake, un niño que vimos morir dos veces en El pistolero, pero por una serie de circunstancias y paradojas temporales que causa Roland, vuelve a estar con vida. Jake recuerda fragmentos de su vida pasada, sus muertes, Roland y el Mundo Medio en el que una vez estuvo. Como personaje, Jake añade un poco más de dinamismo a la historia, puesto que encuentra varias piezas clave para desentrañar algunos enigmas de esta novela, y será quien averigüe información clave de cara al tren en el que deben embarcar nuestros protagonistas. A pesar de todo esto que ha pasado el personaje, lo que entiendo que pueda darle cierto punto extra de madurez, no deja de ser un niño de 11 años, Jake no se comporta acorde a la edad que tiene. Veo más similitudes entre Jake y Susannah y Eddie, que con otro niño de su edad. Esta segunda parte está marcada por la unión del grupo al completo. King consigue trasladarnos un sentimiento de compañerismo. En esta segunda parte empieza la acción. Después de un agradable encuentro en un pequeño poblado, en el que Roland y sus compañeros disfrutarán de una cena agradable con los habitantes del lugar, los cuatro personajes pasan a moverse por el mundo. Ahí empieza la acción y la tensión, acelerando y consiguiendo un mayor dinamismo. Todo esto consigue compensar una primera parte algo más pesada en comparación.

En cuanto a los villanos, una vez más King consigue plantear villanos creíbles y bien construidos. Una vez que nuestros protagonistas llegan a la ciudad de Lud, encontrarán a los villanos de la trama. Tanto el Chirlas, como especialmente el señor Tic Tac, son personajes con motivación: interesantes en su planteamiento y que nos harán vivir momentos de tensión y repugnancia. Son villanos con un por qué y un trasfondo. A pesar de salir contar con muy poco espacio en la narrativa, King consigue unos villanos bien pulidos y la mar de eficaces. El personaje de Blaine el mono también merece ser destacado. Al fin y al cabo, King consigue dar una voz muy diferenciada a sus personajes: dotando a cada uno de numerosas aristas y personalidad propia. En esto, el genio de Maine vuelve a demostrar que es un maestro en la construcción de personajes. A todos estos personajes que son unos villanos excelentes volveremos a encontrarlos en historias venideras.

También veremos referencias a otros libros como Los ojos del dragón, apareciendo personajes como un misterioso “extraño sin edad”, que tiene todas las papeletas para ser Randal Flagg. De nuevo encontramos referencias a Lovecraft: la llave de plata y los sueños y a Poe con la caída de la casa Usher.


Técnica

El libro empieza a tener esa esencia que recuerda al King que conocemos por sus relatos de terror. En Las tierras baldías encontraremos varias escenas muy inquietantes y que, poniéndonos en la piel de los personajes, dan bastante miedo. Aún así no se trata de un libro que catalogaría dentro del género del terror. Vuelve a ser un libro más que trata sobre las aventuras del grupo de Roland, pero poco a poco empezamos a ver ese toque que recuerda al King que conocemos por otros libros.

Las tierras baldías es el primer libro de esta saga en el que empieza el viaje hacia la Torre como tal. Todo lo que hay antes es preparación. Incluso la primera mitad del libro hasta que Jake se une al equipo sigue siendo preparación.

Como decía, el libro se divide en dos mitades: una primera en la que averiguaremos mucho acerca del camino hacia la Torre y los protagonistas conseguirán por fin establecer un rumbo claro. La segunda parte, ya con el equipo completo, comienza en las últimas 200 páginas y será en la que el viaje comience con los cuatro personajes ya listos para recorrer un camino que se antoja infinito.

Como ocurrió en las dos novelas anteriores, ésta también acaba con una promesa del autor al final del libro. 

En cuanto al tono, la novela tiene una tonalidad más oscura de lo que pensábamos: retomando la idea del libro de El pistolero. Nada más comenzar el libro Stephen King nos cambia la perspectiva. Se aprecia un gran cambio entre La llegada de los tres y Las tierras baldías. La atmósfera varía en función de la trama, consiguiendo generarnos opresión y cierta angustia en varios momentos de la trama: en especial cuando los personajes entran en una mansión encantada. Otra parte que me gustó mucho fue la ciudad de Lud, con ese toque postapocalíptico a lo Mad Max, en la que veremos multitud de referencias a guerras y elementos más propios de nuestro tiempo. Esto nos da que pensar una vez más que es muy importante tener en cuenta la mezcla de momentos temporales diferentes en la trama principal de la saga, estando íntimamente relacionada con la Torre Oscura en sí misma.

También King desarrolla un gran trabajo de ambientación: en esta novela veremos paisajes más propios de un reino fantástico, en contraposición de la ciudad de Nueva York que vemos en el libro anterior. Además, los personajes interaccionan en el mundo de los sueños, lo que nos demuestra la habilidad del autor para conseguir ambientaciones no sólo terroríficas sino también mágicas y fantásticas. Es gracias a estas nuevas ambientaciones fantásticas por las que encontraremos cierta información a cuentagotas con respecto a lo que rodea a la Torre. Esta será la única información que tengamos al respecto sobre la Torre. 

También encontramos referencias a Lovecraft, con referencias a una llave de plata y al mundo de los sueños, junto con referencias a Poe con la caída de la casa Usher .


A destacar

Localizaciones que varían: consigue situarnos en lo profundo de bosques frondosos, en una gran ciudad y hasta en una ciudad con estética postapocalíptica al estilo Mad Max, variando el estado de ánimo de los personajes en función del lugar en el que se desarrolle la trama.

Conexiones con Los ojos del dragón: referencias a los reyes del pasado y a un “extraño sin edad”, que parece ser Randal Flagg, que en este libro parece llamarse Richard Finnan. También veremos que a este enigmático personaje le corresponde la identidad del hombre de negro.

Este es el primer libro de los tres de la saga de la Torre que resuelve algunos interrogantes de los planteados hasta ahora, a la vez que plantea otros tantos más. Al final notaremos que Stephen King ha conseguido lo mismo que con los personajes que acompañan al pistolero: contagiarnos del deseo y la necesidad de llegar a la Torre aunque nos cueste la vida. La ambientación y funcionamiento de la novela funciona y transmite. 

Tono más oscuro de lo que parece al comenzar el libro. 

Los personajes vuelven a contar con un nivel de caracterización espectacular. King consigue unos personajes bien construidos, tridimensionales y con una voz propia.


Disgustos

Me sigue dando la sensación que es demasiado tiempo esperando que ocurra algo relevante en la historia. Una vez más, King recurre a una promesa de que en el siguiente libro resolverá cuestiones importantes de la saga. En esta ocasión, King nos sitúa en el momento en el que empieza el viaje hacia la Torre, pero me sigue faltando algún cliffhanger grande o alguna escena de gran impacto que me haga coger el siguiente libro con ganas. A pesar de ser un buen libro en términos generales, a esta novela le ocurre lo mismo que al resto de libros de la Torre Oscura. Después de tres libros aún no sabemos apenas sobre la Torre Oscura: qué es, qué hay en su interior… Sin embargo, una vez más, King consigue ilusionarme para continuar en el viaje.

La primera parte es demasiado larga para mi gusto, especialmente los capítulos de Jake. Creo que el autor tarda demasiado en hacer avanzar la trama hacia la acción, repitiendo escenas y sobre todo con descripciones algo pesadas. Desde el inicio de la novela captamos la problemática de cada personaje, por lo que esta redundancia se acaba haciendo algo pesada en la primera mitad del libro. En definitiva, la acción empieza muy tarde para mi gusto.


Valoración: 7 /10

Las tierras baldías es la novela en la que por fin comienza el viaje hacia la Torre Oscura. Después de dos libros de presentación y preparación, el grupo de protagonistas y dar el primer paso hacia la Torre. King consigue que te encariñes con sus personajes, consiguiendo que te sientas cercano a los protagonistas. Una vez más, el autor pone su firma: un sello de identidad que consiste en unos personajes desarrollados a través de muchas capas. Merece la pena destacar el caso de los villanos, construyendo en el poco tiempo que aparecen una gran presencia y credibilidad. Con esto, King acaba logrando una tridimensionalidad que te hace sentir los problemas de los personajes y sus dudas como tuyos, viviendo las situaciones de tensión de manera mucho más cercana.

Como punto negativo es que seguimos sin saber demasiado sobre la Torre después de tres libros, además de que el libro queda un poco huérfano de algún momento de gran importancia o de tensión máxima. 

El viaje como tal empezará una vez pasada la primera mitad del libro, y más aún en el final de la novela. Sin embargo, conseguirá ilusionarnos y que acabemos teniendo el mismo deseo que el grupo protagonista por llegar y descubrir más y más cosas acerca de la Torre Oscura.

Una novela que lleva todos los ingredientes que hacen de Stephen King un autor de referencia. Incluso veremos algunas escenas de terror que nos recordarán a otros de sus libros. Personajes estupendos y bien caracterizados y una trama venidera que ilusiona a sus lectores y a sus protagonistas. 

Si has llegado hasta aquí, verás más que justificado continuar leyendo. Las tierras baldías es el mejor libro hasta ahora de la saga. Un libro más que recomendable en líneas generales y muy entretenido. En esta novela descubriremos mucho más sobre el Mundo Medio en el que ocurre la saga. Si King cumple y desarrolla todos los interrogantes y expectativas que ha ido sembrando a lo largo de todos estos libros, ésta puede ser la obra definitiva del autor. 

El viaje hacia la Torre por fin ha comenzado, y estoy deseando ver qué nos depara.


lunes, 3 de mayo de 2021

Rey Blanco - Juan Gómez-Jurado


Argumento

ESPERO QUE NO TE HAYAS OLVIDADO DE MÍ. ¿JUGAMOS?


Cuando Antonia Scott recibe este mensaje, sabe muy bien quién se lo envía. También sabe que ese juego es casi imposible de ganar. Pero a Antonia no le gusta perder.


Después de todo este tiempo huyendo, la realidad ha acabado alcanzándola. Antonia es cinturón negro en mentirse a sí misma, pero ahora tiene claro que si pierde esta batalla, las habrá perdido todas.


—La reina es la figura más poderosa del tablero —dice el Rey Blanco—. Pero por poderosa que sea una pieza de ajedrez, nunca debe olvidar que hay una mano que la mueve.


—Eso ya lo veremos—, responde Antonia.


EL FINAL ES SOLO EL PRINCIPIO


Personajes

En este libro veremos al Gómez-Jurado más salvaje: retorciendo aún más si cabe a los personajes de la novela. Jon y Antonia se ven inmersos en una persecución contrarreloj que les lleva a resolver varios crímenes a encargo del villano de la pentalogía: el señor White.

La trama continúa en el punto exacto en el que termina Loba negra: Jon ha sido secuestrado. Antonia recibe un mensaje que cambia el transcurso de la novela y sienta las bases de lo que será la narrativa principal. El remitente del mensaje no es otro que el señor White, quien por fin se hace dueño de la trama y aparece como principal figura antagonista a cara descubierta. 

Las primeras 100 páginas del libro transcurren con con una Antonia Scott buscando al inspector desaparecido a la vez que trata de poner a salvo a su familia de las garras de White. Esto supone algo novedoso, pues nunca hemos visto a Antonia sin Jon tanto tiempo. La ausencia del inspector provoca que la trama quede huérfana. Esto lo veníamos viendo desde el inicio de Reina Roja: la trama principal queda huérfana sin el inspector, convirtiéndose por derecho en el personaje más importante. Aunque Antonia lo intenta, no es capaz de sostener por sí sola la trama. Aun con escenas de persecución con gran ritmo, la novela se hace demasiado dependiente del inspector vasco. El resultado de esta primera parte es la sensación de que nos falta algo. Se nota demasiado que falta Jon, ya que seguimos siendo incapaces de proyectarnos en el personaje de Antonia Scott. Esto se debe a que sigue siendo el ser humano más inteligente del planeta y sus procesos mentales están más allá de cualquier mortal, si a ello le unimos que tampoco contamos con un secundario potente que dé un paso al frente y consiga llenar el hueco del inspector, como lector sentí que me faltaba algo importante en la trama.

Jon vuelve unas páginas más adelante con una bomba instalada en su cuello, atornillada directamente sobre sus vértebras con una amenaza del villano: si tratan de quitársela, activará el mecanismo de la bomba y Jon morirá. Para evitar que White active la bomba, ambos deberán resolver varios crímenes que les encargará el misterioso antagonista. Esta amenaza queda diluida a lo largo de las páginas, pues salvo en un par de momentos puntuales, no se menciona apenas la bomba o las posibles consecuencias de la operación con la que han atornillado sobre la columna del inspector un aparato metálico. Creo que se le podría haber sacado más partido a la bomba. La sensación que tuve fue de ser algo irrelevante en el desarrollo de la trama.

Poco a poco, el inspector va recuperando tono y la novela vuelve al cauce de los libros anteriores: en el que encontramos a nuestro dúo protagonista en su mejor momento. Antonia, cada vez más humana. Jon, cada vez más taciturno y preocupado, comido por sus contradicciones y miedo a la muerte. Este es el libro en el que veremos al dúo protagonista presionado hasta la extenuación. Algo amenaza el proyecto Reina Roja y White presionando aún más, todo se sucederá en una espiral que irá ganando ritmo a medida que vayamos pasando páginas. Antonia y Jon siguen su proceso de evolución hasta culminar en un desenlace que conseguirá sacarnos una sonrisa de oreja a oreja. Ambos personajes vuelven a hacer su papel a la perfección, echándose la novela a la espalda y llevándola a muy buen puerto.

El caso de White y Sandra Fajardo es bastante llamativo. Puesto que son los únicos personajes que no experimentan una evolución más allá de cómo surgen y qué les mueve. Más allá del nacimiento de White como villano o cómo Sandra acaba dentro de la trama, la evolución de ambos personajes es prácticamente inexistente. Ambos quedan reducidos a un simple “todo por la pasta”  y a una envidia malsana por haber sido desplazada a un segundo lugar, respectivamente. Todo esto es bastante llamativo en contraste con el resto de personajes, a los que sí apreciamos un cambio a nivel emocional y físico. En mi opinión, esperaba mucho más de un villano como el señor White, del que llevamos escuchando hablar desde El paciente. Cinco libros después apenas sabemos más de él que lo contado hasta ahora. Más de lo mismo ocurre con Sandra, que protagoniza un gran plot twist a mitad de novela, pero cuya participación en la trama apenas trasciende de ahí. El final de ambos personajes en la novela acaba siendo demasiado simple para mi gusto.


Técnica

Este libro constata lo que es una evidencia desde las primeras páginas de Reina Roja: la trama es demasiado dependiente de Jon Gutiérrez. En el inicio de Rey BLanco, sin el inspector que está secuestrado por White, Antonia soporta todo el peso de la trama. En este punto, Gómez-Jurado introduce varias escenas de persecución y emocionantes con coches a toda velocidad para compensar, pero no es suficiente en mi opinión. El inspector Gutiérrez es el coloso sobre el que se erige toda la trama, y hasta que no pasan aproximadamente 100 páginas y comienza la segunda parte de la novela no volveremos a ver al inspector. De este modo la trama queda algo huérfana en el primer acto. Poco a poco el inspector va recuperándose de las secuelas del secuestro y volviendo a ser el que era. Esto tampoco ayuda demasiado, ya que el inspector se lía a resolver los crímenes que le manda White con su compañera con dos aparatos explosivos taladrados y adheridos a su columna vertebral sin aparentes consecuencias. 

Más allá de eso, la novela retoma el tono de los libros anteriores: con estilo directo, lenguaje ameno y sencillo de leer. Gómez-Jurado vuelve a hacer gala de una batería de recursos al servicio de la narrativa.  Algo a destacar sin duda es la uniformidad de la prosa del autor, que lleva al lector por aquellos caminos que desea según conviene a la narrativa, solucionando las tramas secundarias que se van planteando. 

La atmósfera está más viciada, lo cual se agradece. Como lectores percibiremos cómo los personajes están exhaustos. Juan Gómez-Jurado consigue trasladarnos el sufrimiento por el que pasan Antonia en su intento de proteger a sus seres queridos, además de a Jon tratando de sobreponerse y mantenerse sereno a pesar de sus circunstancias.

El final de la novela es precipitado, como viene siendo habitual en los dos libros anteriores. El modo en el que Antonia resuelve el enigma vuelve a ser repentino y parece que está sólo a su alcance: un fogonazo de lucidez y genialidad. Un recurso que de nuevo podría salir cruz. No obstante vuelve a salir cara para alivio de los lectores, y de la propia Antonia. Que nos diga que sabía toda la información desde hace tiempo atrás no cambia nada, ya que como lector no tenemos esa información hasta que ella lo verbaliza. Sinceramente esperaba un final más elaborado teniendo en cuenta los personajes que intervienen. 

El epílogo, sin embargo, conseguirá sacarnos una sonrisa de ilusión, de esas que ponen de manifiesto el cariño que ha germinado dentro de nosotros hacia Antonia y Jon. Rey blanco pone fin a una saga que comenzó en El paciente y Cicatriz, y culmina en la trilogía de Reina Roja. De nuevo hay multitud de referencias a los libros anteriores. Creo que es de elogiar al autor lo que ha conseguido con ambos personajes: un dúo tan carismático, tan bien construido y conseguir que los lectores nos encariñemos tanto con ellos es algo sin duda reseñable. A pesar de ello, quedan varios cabos por atar, con los que el autor deja la puerta abierta para un posible regreso.


A destacar

La uniformidad de nuevo es la seña de identidad del autor: sin baches ni sobresaltos, la trama se desarrolla página a página. De nuevo vemos las conexiones con las novelas de inicio de la saga: El paciente y Cicatriz. Esta uniformidad se agradece, creando una sensación de conexión en toda la historia. Al final de Rey blanco tendremos una gran sensación de plenitud, que se acrecienta al haber leído todos libros en el orden correcto. 

La facilidad de lectura. Con todo, esta es la novela que más amena de leer me ha parecido. Una novela que se devora en pocos días.

El ritmo en la novela va de menos a más, coincidiendo con la recuperación de Jon.

El epílogo conseguirá hacernos sonreír. Veremos como ambos protagonistas han experimentado una evolución palpable. Una Antonia mucho más humana y más feliz, un Jon más resolutivo. Éste es el verdadero final de la novela. Quedan varios cabos por atar: como el caso de White, que sigue vivo en el hospital recuperándose. Con todo ello, el autor introduce una pequeña llama de esperanza. Algo que le permita poder continuar con la saga en el futuro de ser necesario. Juan Gómez-Jurado consigue ilusionar con el final de una saga que alcanza un nivel fantástico. Personalmente me gustaría que la historia de Antonia y Jon concluyera aquí, y que el autor nos sorprendiera con otras novelas alejadas de estos protagonistas. Siempre está el miedo de que las expectativas nos traicionen y arruinen una continuación. Sea como fuere, tanto si el autor continuara la saga como si nos sorprende con un planteamiento nuevo, aquí tiene un seguidor que le acompañará allá donde nos lleve.


Disgustos

Hay demasiados flashbacks. Aunque es un recurso muy utilizado por el autor en sus libros, he tenido la sensación de que en este libro se ha abusado de ellos. El hecho de introducir un flashback pausa la acción narrativa para explicar un concepto que el autor cree necesario para el desarrollo de la novela. Aunque la trama prosigue tal cual termina el flashback, tuve la sensación de que hubiera preferido una explicación menos extensa a través de los personajes que protagonizan la escena en ese momento. Esto, unido a una trama algo lineal como viene siendo habitual en la saga, da como resultado una novela algo menos dinámica que las anteriores.

Poco desarrollo de los villanos. Sabemos el inicio y el por qué de los villanos. Tanto Sandra como White son dos personajes de los que sabremos su motivación y cómo surgieron, pero acaban siendo personajes poco desarrollados y que permanecen invariables a lo largo de la saga. Lo cual es bastante sorprendente teniendo en cuenta que el resto de personajes, secundarios incluidos, evolucionan a lo largo de las novelas.

El final de la novela vuelve a resolverse de manera muy repentina y muy al estilo Antonia Scott: un destello de lucidez que sale favorable. Aunque, siendo sinceros, te crees que Antonia sea capaz de hacer lo que hace, personalmente me hubiera gustado un final más elaborado tanto en esta novela como en las otras dos. 


Valoración

Rey Blanco pone fin a una pentalogía de éxito, dejando por evidente que Juan Gómez-Jurado es un autor de personajes: con un gran talento para su construcción y desarrollo. Una vez más, es más importante cómo interaccionan los personajes unos con otros que lo que ocurre a nivel de acción. Es ahí es donde el autor consigue sacar toda su fuerza. En este caso hablamos de Jon y Antonia como un trasunto del binomio fantástico de Rodari. Una pareja inseparable y sin la cual la novela no tendría sentido. Rey Blanco va de menos a más, continuando en el punto exacto en el que terminó Loba negra. 

Después de un inicio algo más flojo, la novela recupera el tono habitual al que nos tiene acostumbrados Gómez-Jurado: con unos personajes que harán las delicias del lector. De nuevo la sensación de uniformidad será lo más destacable de la obra de Gómez-Jurado. Un autor que consigue meterse al lector en el bolsillo con apenas unas líneas al inicio de cada novela. La novela transcurre y los personajes seguirán experimentando su proceso de evolución particular. Ni Jon ni Antonia serán los mismos al concluir la historia.

Rey Blanco pone fin a la que parece que ha sido la historia de Antonia Scott y Jon Gutiérrez. Sin embargo, su autor nos deja algunos cabos sueltos y un final abierto. 

¿Volverán Antonia y Jon? Sólo su autor lo sabe. Sin lugar a duda, ésta ha sido una experiencia de lectura la mar de recomendable. Gómez-Jurado es un autor que conecta con el lector. Una estructura fácil de seguir, personajes pulidos, bien construidos cumpliendo su papel y una prosa cuidada hacen de sus novelas algo muy ameno de leer, y una historia que merece ser leída y con la que podremos disfrutar.


viernes, 2 de abril de 2021

Loba negra - Juan Gómez-Jurado


Argumento

Vuelve Antonia Scott en la esperada continuación de Reina roja.


SEGUIR VIVA

Antonia Scott no tiene miedo a nada. Solo a sí misma.


NUNCA FUE

Pero hay alguien más peligroso que ella. Alguien que podría vencerla.


TAN DIFÍCIL

La Loba negra está cada vez más cerca. Y Antonia, por primera vez, está asustada.


Personajes

Juan Gómez-Jurado vuelve a proponer un elenco de personajes que son el reclamo principal de su novela. Una suerte de binomio fantástico. Antonia Scott y Jon Gutiérrez. Jon Gutiérrez y Antonia Scott. En Loba negra veremos que no hay uno sin el otro. Que donde termina Jon empieza Antonia, y al contrario. La propuesta más interesante de Juan Gómez-Jurado es esa especie de ósmosis entre Antonia y Jon. Hay un poco de Antonia en Jon y poco a poco vemos algo de Jon se cuela dentro de Antonia. Lo cual va in crescendo a la vez que la trama se va complicando. 

En este libro veremos como los personajes son llevados al extremo. Gómez-Jurado exprime a sus personajes: todos los personajes del libro parecen retorcidos hasta quedar arrinconados en un rincón oscuro dentro de sí mismos. Personajes desgraciados, desquiciados, tristes… Personajes que sufren y están rodeados de alguna problemática de la que se vale el autor para crear tensión narrativa. Es en ese entrecruzar de problemáticas internas de cada personajes donde Lobra Negra gana peso, y con lo que su autor saca músculo. Sin duda un gran acierto.

Además, otro de los aspectos que más destacaría es que los personajes sufren una evolución palpable a la vez que la trama se va complicando. De forma paralela a sus propias problemáticas internas, las subtramas de cada personaje van ganando en complejidad, consiguiendo inquietar al lector.

Todo comienza igual que terminó la novela anterior, pero a medida que avance el hilo narrativo descubriremos que aquello que les preocupa ha ganado posiciones en las prioridades de los protagonistas. Antonia se está enganchando a sus pastillas, pero volviéndose más humana. Jon empieza estar cansado del trabajo, pero le ha cogido cariño a Antonia… Esa manera en la que ambos personajes viven una relación tan particular nos hará querer estar con ellos: saber más y más. 

Jon vuelve a ser el personaje principal de la novela: humanizando a Antonia, ayudando y protegiendo. Alguien leal y con gran sentido del deber. Un personaje muy divertido, que nos hará reír en muchos momentos y del que se vale el autor para lograr una historia creíble y bien cosida. Un protector, el inspector Gutiérrez es para mi gusto el personaje que más aportará a la novela. En esta ocasión descubriremos a un Jon más resolutivo, que no siempre se queda a la espalda de Antonia mientras ella deduce. De nuevo vuelve a ser el velcro que mantiene al lector unido a la trama y sobre todo a la mente de Antonia Scott, impidiéndonos desconectar. Veremos que es capaz de aportar a la investigación mucho más de lo que pudimos creer en Reina roja. 

Antonia es Antonia. Sigue siendo el ser humano más inteligente del planeta, pero en esta ocasión veremos que algo de Jon se ha colado dentro de ella. Una evolución, al principio leve pero que cambiará por completo al personaje a lo largo de la novela. La Antonia Scott de Loba negra es más sensible, más humana. Alguien azorada por sus demonios internos: la relación con su padre, el cambio de perspectiva hacia su marido en coma, su hijo… Vemos a un personaje mucho más preocupado por cuestiones mundanas, lo que le convierte en mucho más interesante y accesible para el lector al poder proyectarse en ella en cierto modo. 

La historia de Lola Moreno es un auténtico drama, y a la vez uno de los ejes sobre los que se mueve la narrativa principal y varias tramas secundarias. Un personaje fuerte y con gran determinación. A primera vista una pija rancia adinerada, pero nada más lejos de la realidad. El personaje demuestra gran determinación y un deseo irrefrenable de seguir con vida, con ese plan de vida feliz e ideal que siempre había imaginado desde niña. Resulta un personaje que se irá descubriendo mucho más complejo de lo que a priori nos presenta la novela. Un personaje imprescindible, redondo y bien construido, que suma y aporta de forma notable al desarrollo de la novela.

Los personajes secundarios vuelven a jugar un papel fundamental en la trama principal. Los mafiosos del clan Orlov, la subtrama de la loba negra, los policías Romero y Belgrano, Mentor… Todos suman su granito de arena para lograr una novela redonda y una trama global de mayor complejidad que su predecesora.

De nuevo, el cómo interactúan los personajes entre sí es el reclamo principal de la novela. Gómez-Jurado vuelve a lograr esa chispa, esa descarga eléctrica cada vez que dos o más de sus personajes interactúan, especialmente Antonia y Jon. El modo en que sus personajes conversan se convierte en duelos cruentos, a los que el lector asiste como quien ve un partido de tenis. Personajes con una voz muy bien diferenciada. Nos basta leer las primeras palabras de inicio a continuación de cada raya de diálogo para saber quién habla. 

También creo que merece la pena destacar el trato de personajes femeninos. Sin esperpentos ni aspavientos. El autor dispone un elenco de personajes femeninos robustos, de gran complejidad y con un papel fundamental en la trama. 


Técnica

La estructura es similar a Reina roja, aunque esta vez el narrador parece tener un tono más ácido y orientado hacia el humor negro. La trama va ganando en complejidad a medida que avanzamos las páginas de la novela. La novela viene dividida en cuatro partes, cada una de ellas protagonizada por un personaje diferente. 

Parece que la acción de verdad comienza en este libro. La sensación que tuve al empezar a leer Reina roja fue de estar comenzando un proyecto narrativo que comprende varios libros, comenzando por El paciente, siguiendo por Cicatriz y concluyendo con Loba negra y Rey Blanco. Algo que debía ser contado en más de una novela. Una trama que necesariamente debía extenderse por más de una novela. Loba negra es la prueba de ello. Gómez-Jurado nos muestra que los tres libros anteriores son un preludio para comprender hasta qué punto llega la trama. En Loba negra comienza la acción de verdad.

Al igual que en Reina roja, veremos una trama que sigue siendo algo lineal. Sin embargo, en este libro se vuelve algo más densa y oscura, de mayor intensidad. Los personajes son puestos a prueba, retorcidos por una trama que les viene grande en un principio y contra la que deben bregar al verse sobrepasados en un primer momento y a la que deberán sobreponerse.

La novela contiene multitud de referencias, amén de mayores conexiones con los libros de Cicatriz y El paciente, que son en gran medida el soporte para la trama junto con Reina Roja. En toda la historia se percibe una gran sensación de uniformidad. 

Habiendo leído el resto de libros, al comenzar Loba negra sentiremos que todo ha merecido la pena. Que todo lo que hemos leído y pasado para llegar hasta aquí merece la pena. La novela contiene multitud de referencias. A modo de Easter eggs, ocultos y diseminados por las páginas, encontraremos referencias a canciones, otros libros, a los compañeros de Todopoderosos y Aquí hay dragones, a Stephen King, pero sobre todo a sus novelas anteriores de El paciente y Cicatriz. Loba negra es el punto en el que comprenderemos hasta qué punto haberlas leído es importante. Esa uniformidad en la historia es otro de los reclamos y por lo que merece la pena adentrarse en sus libros y conocer al dúo Scott-Gutiérerz. En palabras del autor: el proyecto de la saga de Reina roja viene gestándose desde hace más de diez años, y con el que llegó a trabajar hasta en cinco manuscritos al mismo tiempo. 

El ritmo de la novela vuelve a ser rápido, con un lenguaje conciso y muy ágil. De estilo directo y con un narrador en tercera persona, los personajes nos conducirán a trompicones hacia un final inquietante. De nuevo, Juan Gómez-Jurado nos pide que no comentemos nada sobre el final de su novela, pero sin duda es un motivo más que justificado que nos hará devorar la siguiente novela, y puede que última, de la saga: Rey blanco. 


A destacar

Uniformidad en la historia con respecto al primer libro y con las precuelas. No parece haber interrupción alguna entre ellos, consiguiendo interconexión y fluidez, y logrando una narrativa global de gran complejidad y calado.

La trama se va retorciendo a la vez que sus personajes, complicandose todo página a página.

La novela plantea multitud de referencias y guiños a Sabina, Stephen King, sus compañeros de Todopoderosos (hasta el chino al que Arturo González Campos llama mi dios)... Lo que nos da a entender el trabajo de Gómez-Jurado a la hora de estructurar la novela. Dichos elementos nos harán sonreír cuando los encontremos, aunque de pasarlos por alto no repercuta en la trama.

Gran trato hacia sus personajes, especialmente los femeninos, que el autor trata de forma orgánica y natural. Sin esperpentos o aspavientos. Personajes fuertes, de construcción robusta y que funcionan a la perfección y son el eje sobre el que pivota la historia. 

Lo más destacable para mí es el modo en que interactúan los personajes. Todos experimentarán una evolución. Todos, principales y secundarios, no serán la misma persona una vez terminada la novela. 

Por último, algo que no puede quedar sin reseñar es el sentido del humor presente en la obra. Gómez-Jurado nos hará reír en muchos momentos. Personajes como el inspector Gutiérrez y la abuela Scott (ese personaje que está por explotar), nos sacarán carcajadas en medio de situaciones de tensión, creando un gran clima y una atmósfera agradable para seguir leyendo.


Disgustos

La trama vuelve a ser algo lineal, aunque en menor medida que en Reina roja.

La manera en la que se descubre el problema principal de la novela y se resuelve el misterio principal es demasiado repentina para mi gusto. Me hubiera gustado algo más elaborado. Aunque en la mente de Antonia Scott nos dejan más que claro que los monos dentro de su cabeza son capaces de cualquier cosa.


Valoración 9 /10 

Loba negra es la continuación perfecta a la historia que comienza en El paciente, Cicatriz y continúa con la saga de Reina roja. Dicho lo cual: cambia mucho la lectura de la saga de haber leído antes El paciente y Cicatriz, especialmente Loba negra. La novela contiene multitud de referencias a ambos libros. No resulta determinante, pero la experiencia de lectura cambia totalmente si has leído ambos libros. De  no hacerlo, pasarás por alto varios datos que son bastante relevantes, aunque no son necesarios para comprender la historia en sí misma.

Con respecto a la valoración de la novela, vemos de nuevo un libro en el que Juan Gómez-Jurado saca a relucir su maestría técnica, exhibiendo un amplio abanico de recursos narrativos. En esta ocasión, la narrativa es algo más compleja y es de agradecer. Veremos varias tramas entrelazadas entre sí, que irán ganando en complejidad a la vez que los propios personajes. Junto con los ya conocidos Antonia Scott y Jon Gutiérrez, veremos un surtido de personajes variados y muy carismáticos. Bien construidos y con una voz muy bien diferenciada, cómo interactúan los personajes entre ellos será uno de los reclamos fundamentales de la novela. Un narrador en tercera persona irá guiando la acción de los personajes hacia un final sorprendente, del que el propio autor nos vuelve a pedir que no hablemos y protejamos su secreto.

Algo curioso es que la primera página de ambas novelas es prácticamente idéntica. También la primera página del primer capítulo tienen estructura similar. Me pregunto si en Rey blanco volverá a repetirse la misma estructura y a qué es debido.

Una novela entretenida, con personajes carismáticos y con una trama  más retorcida que en Reina roja. Un libro con el que reiremos y nos pondrá en tensión por igual. Sin duda muy recomendable. Juan Gómez-Jurado vuelve a conseguir engancharnos a una trama y a unos personajes del los que querremos saber más y más, y con un dúo protagonista que sin duda la mar de efectivo a nivel narrativo.

Un libro de lenguaje ameno y lectura fácil que devoraremos en poco tiempo. Con muchas ganas de seguir con el que parece que es el último paso para terminar la saga: Rey blanco.


martes, 23 de marzo de 2021

Los ojos del dragón - Stephen King


Argumento

Los ojos del dragón es un apasionante relato de aventuras, con héroes arquetípicos, dragones, príncipes y hechiceros... El joven príncipe Peter, hijo del difunto rey, da la talla de monarca y espera heredar el reino. Pero el mago de la corte dispone que sea ungido el príncipe Thomas, un muchacho al que manipula de acuerdo con sus siniestros propósitos. Sin embargo, Thomas posee un secreto que nadie ha sido capaz de adivinar.


Personajes

Los ojos del dragón es una novela de gran coralidad. Todos los personajes tienen su momento de acción, aportando en su medida a la trama principal. Como es habitual en King, los personajes están construidos a la perfección, dotándolos de una voz característica y una personalidad propia que los hace inconfundibles: el rey Roland, torpe y patizambo e ingenuo o la reina Sasha, atenta, inteligente y con gran espíritu de sacrificio y entrega, nos situarán en el inicio de la novela en una temática medieval que sorprende en su planteamiento por no ser lo habitual en el genio de Maine, más encuadrado en historias de nuestro tiempo.

Por su parte, Peter es el arquetipo de héroe: apuesto, alto, inteligente y adalid de todo lo bueno y de la bondad en sí misma, además inteligente como su madre. Thomas, su hermano menor, es envidioso y celoso de su hermano, además del vivo retrato de su padre: con todos sus defectos.

Destaca la figura de Flagg: villano, consejero del rey que busca desestabilizar el reino como único propósito. Busca el caos constante y hacer el mal. Arquetipo de villano y del mal en sí mismo: malvado, de apariencia oscura. Lleva en el reino de Delain muchos años sin haber envejecido apenas y habiendo tomado varias identidades, pero siempre con el mismo propósito. 

Todos los personajes brillan en algún momento, desde estos principales hasta especialmente los secundarios, que suponen un gran acierto para el planteamiento de la novela.


Técnica

La novela está planteada en estilo directo y con un narrador en tercera persona, pero para nada omnisciente. Parece estar ubicado en un momento del tiempo actual de nuestra época al usar expresiones que poco tienen que ver con la trama medieval planteada. Es una novela imbuida de gran misterio, puesto que ni es conclusiva ni responde preguntas. Una vez más, Stephen King consigue que a pesar de no responder apenas ninguna de las preguntas planteadas en los libros de La Torre Oscura queramos seguir leyendo. Los ojos del dragón incorpora referencias a otras novelas de la saga, y nos da a entender que volveremos a ver a varios de sus personajes. Es una novela bastante coral, en la que todos los personajes tienen su momento de acción en la novela, y aportan en su medida algo a la trama. Por otro lado, en cuanto a la trama, por desgracia, es bastante lineal. No hay sobresaltos ni elementos que sorprendan apenas. Sin embargo, la construcción de sus personajes es maravillosa. A excepción de Peter y Flagg, todos los personajes entrañan una gran humanidad. Todos se mueven en una escala de grises constante. Esta coralidad y la evolución que experimentan aportan gran dinamismo a la novela. 

También hay referencias a otros autores: King nos trae una vez más referencias a Lovecraft, en este caso al Necronomicon. El hecho de que el libro maldito de Lovecraft aparezca de forma tan clara en el universo de la Torre Oscura trae consigo muchos aspectos sobre los que debemos reflexionar: ¿Qué implicación tiene la mitología y literatura de Lovecraft en toda esta historia? Espero que lo descubramos más adelante. Sin duda un elemento que añade aún más dinamismo si cabe a toda la historia.


A destacar

Las referencias a Lovecraft aportan aún más dinamismo a la saga de La Torre Oscura.

Personajes construidos de forma impecable. Salvo Peter y Flagg, que representan los arquetipos de la bondad y la maldad respectivamente, el resto de personajes se mueven en una escala de grises constante. Dejando patente la idea de que son humanos y para nada perfectos. Esto demuestra el trabajo y el mimo con el que el autor construye a los personajes de sus novelas, generando personajes creíbles desde el primer momento: dudas, manipulaciones, temores, culpabilidad… Todo un abanico de recursos que al igual que puede tener el lector así lo tienen los personajes de la novela. 

Además, todos los personajes tienen un papel decisivo en la novela. No hay ningún personaje de relleno. Desde los personajes principales como los príncipes o el mago hasta los más secundarios, todos tienen su momento de brillar en la novela.

El tono, la atmósfera y la voz del narrador juegan un papel importante en la estructura de la novela. Con un enfoque misterioso, un narrador que parece encontrarse en un momento del tiempo futuro nos cuenta una historia que ocurrió hace mucho tiempo. Este enfoque narrativo puede provocar confusión en el lector: el narrador parece saber sólo un poco más que nosotros, y sólo por el hecho de haber sido testigo de la historia antes. La identidad del narrador parece que será revelada en el futuro, como tantos otros datos que aparecen tanto en este libro como en los anteriores que componen la saga de la Torre Oscura. 

El narrador hace referencias a términos de nuestra época, además de algunas situaciones en las que Flagg reconoce que el mundo se ha movido. Esto hace cobrar cierta consistencia en los libros de la saga que ya hemos leído y a la historia en sí misma, además de darnos más ganas de seguir leyendo y descubriendo sobre el desconocimiento que envuelve a la Torre. Los ojos del dragón para mí ha sido el primer gran paso que nos ha acercado a la Torre. 

Otro aspecto importante es la reflexión que propone King sobre la culpabilidad y el orgullo. Todos los personajes experimentan momentos de culpa, a otros les mueve el orgullo, otros son manipulados… Esa escala de grises y, en definitiva, de humanidad da a la novela muchos matices. Consigue que empaticemos con los personajes y que comprendamos sus actos y pensamientos. Además es una lectura muy ligera: a pesar de contar con casi 400 páginas no se hace para nada pesado.

Sin duda Los ojos del dragón supone un paso decisivo para desentrañar los misterios de la saga, y por ello es una novela que está envuelta de misterio.


Disgustos

Los personajes de Peter y Flagg dan poco juego al ser arquetipos tan puros. Peter es un ser de luz que todo lo hace bien. Alguien que entraña desde el momento que nace todas las bondades que puede tener un ser humano: incorruptible, íntegro, apuesto, fuerte, atractivo, sereno, humilde… Todos los calificativos se le quedan cortos. Por su parte Flagg supone la otra cara de la moneda: malvado, de apariencia grotesca y temible, manipulador… En esencia un ser que entraña el mal en sí mismo y que busca desestabilizar el mundo como único propósito en la vida. Es por esto que ambos personajes serán los únicos que no tienen variación ni evolucionan a lo largo de la novela. El resto de personajes sí experimentan una evolución. Personalmente hubiera preferido personajes más humanos en lugar de arquetipos tan puros.

Por otro lado, muy al estilo de los libros de la saga de La Torre Oscura y de muchos de los libros de King, la novela no es conclusiva. También fiel a su estilo, una vez más King propone un final de novela que no es precisamente el elemento más destacable de la misma. La figura del narrador tampoco ayuda a cerrar la historia parece que todo lo que leemos en este libro volverá en un momento del tiempo futuro en otros libros. 

En muchas ocasiones el narrador deja de contar o explicar lo que ocurre con la frase: “dejaré que saquéis vuestras propias conclusiones”. No sé si eso lo hace por la misma razón que deja la historia abierta o por otra razón. 

La trama no es de las más elaboradas, sin giros ni elementos que nos provoque algún sobresalto. Es una trama bastante lineal en la que el elemento más destacable de la misma es cómo los personajes se desenvuelven ella.


Valoración: 7🌟 / 10🌟

Los ojos del dragón es un paso más y uno de los más importantes en el viaje hacia la Torre Oscura. Se trata de una lectura obligatoria si quieres realizar este viaje de misterio y fantasía a través de tantas páginas. Un libro ligero con el que disfrutaremos, de fácil lectura y personajes bien construidos. La novela contiene referencias a otros libros de la saga de la Torre Oscura, y elementos misteriosos como un narrador que parece ubicado en una época actual del tiempo utilizando términos modernos, dejando entender al lector que no pertenece a la época medieval en la que transcurre el relato. Eso nos puede llevar a pensar a que volveremos a encontrarnos con algún personaje de la novela en el futuro. También, una vez más, King incorpora referencias a Lovecraft, lo que da aún más dinamismo a la saga de La Torre Oscura.

Los ojos del dragón es una historia que lleva todos los componentes de Stephen King, con la salvedad de no ser una historia de terror. No es una novela que recomendaría a alguien que no conoce a King. Creo que hay otras historias más características de aquello por lo que conocemos al genio de Maine. Sin embargo, si ya has leído a Stephen King y quieres descubrir al autor desde otro género con todos los otros componentes de su firma de identidad (a excepción del terror), Los ojos del dragón es un soplo de aire fresco: algo nuevo a lo que no nos tiene acostumbrados. También puede ser una puerta de entrada al autor sin tener que sumergirnos en una historia de miedo como es habitual.

Una novela entretenida, con personajes bien construidos como nos acostumbra el autor y con una voz bien diferenciada. Si nunca has leído al autor por estar encuadrado en el género del terror, o eres habitual de sus libros por justo esa razón, o te gusta la temática medieval, Los ojos del dragón es una novela que cumplirá bien con su papel. Además, se trata de un paso obligatorio si deseas adentrarte en el universo de la Torre Oscura.

Muy recomendable.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Asesinato y ánimas en pena - Robertson Davies



Argumento 

Connor Gilmartin, director de la sección de espectáculos de un periódico de Toronto, encuentra a su mujer en la cama con el crítico del mismo diario. El amante lo asesina, pero el fantasma de Connor perseguirá a su homicida hasta un importante festival de cine que tiene que cubrir. Mientras el crítico se esfuerza en analizar las películas que proyectan, el espectro de Gilmartin deviene espectador privilegiado de unas sesiones fantasmales en las que visiona films alucinantes sobre la historia de su propia familia. De algún modo, la realidad y la ficción terminarán por confundirse


Personajes

La novela plantea varias historias intercaladas. El libro comienza con la escena en la que Connor Gilmartin, director de un periódico importante en Toronto, vuelve a casa y sorprende a su mujer en la cama con un compañero de trabajo. Éste, en un arrebato de nervios y agresividad, asesta un golpe a Connor que acaba con su vida. Connor pasa a ser un fantasma ligado a su asesino. Sin embargo, Asesinato y ánimas en pena no es la historia de Connor Gilmartin, sino la de sus antepasados a través de diferentes épocas: desde los Estados Unidos en plena Guerra de Secesión hasta poco antes de nuestros días, pasando por épocas en la que veremos colonos, monjes y demás personajes variopintos interpretando su papel en la historia de lo que Connor conoce hoy como familia Gilmartin. Las diferentes etapas se van sucediendo a través de las diferentes películas que se proyectan en el festival de cine al que Connor asiste con su asesino. La particularidad de este festival es que nuestro protagonista ve siempre una película diferente a la del resto del público.

En cuanto a los personajes que aparecen en la novela poco podemos decir. Cada vez que nos ubicamos en una de las varias tramas que se plantean y estamos empezando a conocer a sus personajes, la película (y la correspondiente trama) se acaba de golpe. Esto pone fin a  esa trama, que queda inconclusa, y da comienzo otra trama con personajes totalmente nuevos. 

Con todo ello, la sensación que tuve leyendo la novela fue de no conocer a ninguno de los personajes del todo, puesto que cada vez que empezaba a comprenderles me sacaban de su narrativa de un plumazo y me metían a la fuerza en la siguiente. Tan sólo el primer y último capítulo tienen relación: ambos alrededor de la vida de Connor, la más interesante en mi opinión. Ahí podemos ver cómo Connor va tomando conciencia de su nueva vida como fantasma. Las pulsiones que tuvo en vida se reproducen de forma diferente una vez muerto. Conceptos como el tiempo o el hambre, tan habituales para un ser humano, desaparecen en el momento que comprende que le espera la eternidad por delante. Es muy interesante cómo cambia la mentalidad del personaje en las pocas páginas que el autor le dedica. Como al personaje le inunda un miedo creciente a pasar toda la eternidad ligado a su asesino sin capacidad para interceder en el plano material, quedando inconclusa su existencia para siempre.

TécnicaE

El primer capítulo y el último tratan sobre la vida de Connor convertido en fantasma: de estilo directo y contados en primera persona por el propio Connor. Son la temática más actual y con la que empatizaremos antes. Entre otras cosas porque es la primera que nos cuentan. Lo que discurre entre ambos capítulos es una sucesión de relatos de extensión entre 50 y 70 páginas. En ellos Connor pasa a ser un narrador en tercera persona que poco puede aportar al lector salvo limitarse a contar qué ocurre. El fantasma de Connor sabe lo mismo que el propio lector acerca de sus antepasados, por lo que poco puede aclararnos. Aunque otra sensación que tuve al leer es que al final poco importa lo que ocurre entre el primer capítulo y el último: al tratarse de narraciones inconexas y sin nada en común salvo que los personajes de esos relatos comparten apellido con Connor. Por lo que no aportan nada a la trama principal de la novela, siendo más un ejercicio de estética por parte del autor en el que escribe para contarnos lo que él quiere en lugar de lo que es necesario para que la novela funcione o tenga sentido. Esa sucesión de historias inconexas no aportan nada, ya que el protagonista apenas le afecta lo que ve durante el festival. Es fuera del cine, cuando Connor escucha a su mujer, a su amante o a sus amigos del periódico, cuando se aprecia un cambio notable en el desarrollo del personaje. 

A pesar de todo esto, Robertson Davies demuestra un exquisito gusto por lo estético. Una prosa delicada y al mismo tiempo elevada consigue que nos sumerjamos con facilidad en las ambientaciones de las películas con rapidez. Los personajes están muy bien caracterizados en cada época: expresiones, lugares, modales, costumbres… Davies dispone un gran trabajo de documentación para conseguir que el subtexto juegue un papel indispensable en su novela.

Una gran prosa y estilo son dos de los tres pilares que sustentan la novela, junto con los dos capítulos sobre la vida de Connor.


A destacar 

La vida de Connor Gilmartin es un imán para la atención del lector: el inicio de la novela no sólo golpeará al protagonista, haciendo lo mismo con nosotros. Es lo que en realidad da rabia: cuando más interesante está la trama, Davies inicia la primera película del festival. Todo lo que rodea al difunto periodista, a Esme (su mujer) y al amante de ésta… Las primeras 50 páginas del libro son absolutamente brillantes. Davies consigue meterse al lector en el bolsito con apenas un par de líneas.

La prosa de Davies es espectacular. A pesar de todo lo que supone entrar y salir de forma constante de tramas inconexas, el autor consigue ubicarnos rápido en cada trama y nos presenta rápido a sus personajes. Estos necesariamente deben ser poco complejos dado el poco espacio de tiempo que tienen en sus arcos argumentales. Por lo que tampoco los echaremos de menos. 

El punto más importante, junto con la trama de Connor, es el subtexto que hay en la novela: motivaciones, pensamientos, anhelos o creencias, junto con una gran caracterización de cada época. A pesar de contar con poco espacio para cada trama secundaria, el autor consigue sumergirnos con rapidez y sentirnos uno más en esa trama. Nada desentona a nivel estético, cada personaje dice lo que debe en cada época sin que al lector le pueda extrañar algo más que el propio planteamiento de la novela.

Disgustos

La sucesión de capítulos no tiene nada que ver con el protagonista. Cuando nos hemos metido en la historia nos sacan de ella una y otra vez con una nueva narración ajena a todo lo anterior. La sensación que tenemos es de no comprender la intención del autor. Si eres paciente, puede que pienses que todo cobra algo de sentido al final de la novela. Por desgracia, no es así. Una vez que el festival de cine termina y Connor abandona el lugar, su trama continúa como si no hubiera ocurrido nada, puesto que las películas sobre la vida de sus antepasados apenas dejan poso en él y mucho menos lo hacen en el lector.

La sensación al finalizar la novela es que ésta no ha terminado. El final tampoco aclara nada sobre lo ocurrido. Quedando el poso de que lo único que ha tenido sentido narrativamente hablando son las páginas del primer capítulo de la novela.


Valoración: 5 🌟/ 10🌟

Asesinato y ánimas en pena es un libro que acaba una vez concluye el primer capítulo. A partir de ahí la historia principal se pausa para dar paso a una sucesión de tramas secundarias inconexas que nada tienen que ver entre ellas ni con el hilo principal. Aunque el primer capítulo es una genialidad, el resto acaba siendo aburrido en cuanto a tensión narrativa. Sin embargo, predomina en la narrativa de Davies un gusto por lo estético superlativo. El subtexto juega un papel fundamental para coser la novela: en cada uno de los capítulos veremos una época de la historia diferente con un nivel de caracterización espectacular. Por desgracia, no es suficiente para sostener la novela. Los capítulos cuentan historias independientes, teniendo como único nexo común el apellido de los protagonistas, y esto hace que no podamos conocer demasiado a los personajes.

Por tanto, a excepción del primer y el último capítulo, la novela es un esfuerzo constante por parte del lector por comprender qué está pasando, lo que dificulta la lectura casi todo el tiempo.

Una novela con un subtexto maravilloso, pero con un planteamiento del que cuesta comprender qué intención tiene. Al terminar la novela tanto protagonista como lector saben lo mismo acerca de lo que acaba de ocurrir: poca cosa, por no decir nada. 

Estoy seguro que el autor tiene libros con planteamiento diferente.

En mi opinión, sin duda hay opciones mejores . 


miércoles, 24 de febrero de 2021

Reina roja - Juan Gómez-Jurado


Argumento
Antonia Scott es especial. Muy especial. No es policía ni criminalista. Nunca ha empuñado un arma ni llevado una placa, y, sin embargo, ha resuelto decenas de crímenes. Pero hace un tiempo que Antonia no sale de su ático de Lavapiés. Las cosas que ha perdido le importan mucho más que las que esperan ahí fuera.
Tampoco recibe visitas. Por eso no le gusta nada, nada, cuando escucha unos pasos desconocidos subiendo las escaleras hasta el último piso. Sea quien sea, Antonia está segura de que viene a buscarla. Y eso le gusta aún menos.

Personajes
Juan Gómez-Jurado nos trae un plantel de varios personajes. De entre todos podemos destacar a dos: Antonia Scott y Jon Gutiérrez:
Antonia Scott es especial. Complicada de entender en un principio debido a su carácter frío y analítico. Es alguien capaz de causar asombro y tedio al mismo tiempo. Antonia es una de las personas más inteligentes sobre la Tierra, es por esto por lo que le invitan a participar en un proyecto de lucha contra el crimen conocido como Reina Roja. El personaje de Antonia se presenta con bastante opacidad al inicio de la novela. Dado su carácter frío y esquivo, nos cuesta entender qué mueve a este personaje aparentemente marcado por varias tragedias y errores del pasado. El hecho de que sea una de las personas más inteligentes del planeta hace que nos cueste empatizar con ella al inicio de la novela, ya que sus procesos mentales van mucho más allá de una persona normal. 
El motivo por el que Antonia me causó cierto rechazo al comienzo de la novela es por tener la sensación de ser parecida a otros personajes de su mismo perfil (no comprende el sarcasmo, con cierta tendencia antisocial, con cierto desorden mental…), generando la sensación inicial de ser un cliché. Es esta mezcla la que me provocó cierta repulsión en las primeras páginas. Sin embargo, poco a poco Antonia va dejando pasar la luz y conseguiremos empatizar con ella, comprendiendo que es alguien capaz no sólo de sangrar, sino de tener un férreo sentido de la lealtad. Veremos un personaje que evoluciona, que sufre un cambio desde la Antonia de esas primera páginas en las que Jon sube a molestarla a su ático de Lavapiés, hasta una Antonia que parece haber dejado atrás parte de las piedras que llenaban su mochila: con un gran impulso por proteger a todos sus seres queridos y capaz de sentir apego por su compañero, con el que entablará una relación especial.

Jon Gutiérrez es un policía bilbaíno acusado de corrupción por intentar inculpar a un proxeneta. El intento sale mal y Jon es suspendido de empleo y sueldo durante una temporada. Durante ese tiempo, un hombre misterioso contacta con él y le invita a participar en el proyecto conocido como Reina Roja a cambio de solucionar todos sus problemas. Jon no sólo es un buen policía, sino el personaje más importante de la novela. Jon es quien sostiene la trama en su inicio:  un personaje tremendamente complejo a su manera. Su complejidad es más humana: alguien que también cuenta con un gran sentido del deber y marcado por contradicciones interiores. El motivo fundamental por el que personaje de Jon funciona es porque nos es muy fácil como lector ponernos en su piel. Al contrario de lo que ocurre con Antonia, Jon es alguien a quien podemos creer en el inicio de la novela. Un personaje natural con mucho carisma con el que empatizamos desde el minuto uno.
De la misma manera que nos ocurrirá a nosotros: Jon no consigue comprender del todo cómo funciona la cabeza de Antonia Scott. Obligado a trabajar con ella, al comienzo de la novela tanto a Jon como a nosotros el personaje de Antonia nos causará tedio e incluso rechazo. Sin embargo, a medida que pasan las páginas, vemos como Antonia crece dentro de Jon, convirtiéndose en algo más que su compañera de trabajo. Lo mismo nos ocurrirá a nosotros, y es por esto por lo que el personaje de Jon creo que es tan importante en la novela: es al mismo tiempo el elemento de cohesión principal que nos mantiene en el primer tercio de la novela, y a la vez es el catalizador que consigue hacer cambiar tanto nuestra concepción de Antonia como la concepción de ella sobre sí misma. A pesar de lo que pueda parecer, Jon será uno de los pilares que sostiene la novela y en muchos momentos acaba siendo más protagonista que la misma Antonia.

Antonia y Jon acaban siendo un contrapunto que genera tensión y emoción a la novela. Ver cómo la relación entre ellos cambia, de la misma manera que cambia nuestra opinión sobre ambos personajes, hace que queramos saber más y más sobre ambos. Un gran trabajo por parte del autor sin duda.

Técnica
Gómez-Jurado propone un lenguaje muy visual, cuidado y de estilo directo. El libro está dividido en capítulos cortos que facilitan su lectura. Con una trama que engancha debido a la intensidad y al ritmo creciente que imprime el autor. Cada capítulo suele terminar con un enganche hacia el siguiente, pero a la vez resolviendo lo que plantea en sus capítulos.
Los personajes están muy bien construidos, con una voz propia y distinguible, de manera que baste el inicio de un diálogo para que sepamos quién habla. Además, el libro es una carta de presentación con la que bucear en la vida de un ente tan enigmático como es Antonia Scott, o comprender la maraña de contradicciones que viven dentro de Jon.
La novela está divida en tres partes: cada una más profunda que la anterior, en la que notaremos que el ritmo acelera desde un inicio pausado hasta un final emocionante que sacudirá al lector recordando en cierta manera al ritmo de El paciente.
Otro de los aspectos a destacar de la novela de Gómez-Jurado es, una vez más, el abanico de recursos narrativos que pone sobre la mesa, todos integrados y sometidos a lo que requiere cada momento de la trama de la novela: varios tipos de narrador o de diálogo, personajes profundos y humanos, tono y atmósfera variables para conseguir efectos diferentes o un ritmo creciente. En Reina roja nos encontraremos en situaciones en las que reiremos ante el sarcasmo del inspector Gutiérrez, pasaremos angustia en varios momentos de la investigación y sentiremos una profunda pena cuando comprendamos a nuestros protagonistas y qué le ocurrió en su pasado.

A destacar
La Escritura tremendamente visual y lenguaje sencillo hace que nos metamos rápido en la historia
Ritmo que va de menos a más, terminando con unas últimas 200 páginas de infarto.
Personajes bien construidos con una voz bien diferenciada. A pesar de haber varios personajes, todos cuentan con unas características únicas y una voz particular.
Varias tramas bien construidas y conectadas entre sí: no tendremos la sensación de que la trama se estanca. Página a página el autor consigue avanzar la historia 
Gran número de recursos narrativos compactados y acoplados de manera uniforme. De nuevo logrando un resultado técnicamente impoluto.
El personaje de Jon Gutiérrez: creo que es el personaje más importante. Consigue rebajar a Antonia Scott, consiguiendo que el lector empatice con el dúo y se meta en la trama. Jon consigue reflejar bien el carácter de su compañera, y es gracias a él por lo que conseguimos comprenderla.
Me han gustado mucho los momentos en los que la abuela Scott habla con Antonia. Espero que en las próximas novelas la abuela conozca a Jon y ver qué efectos tiene ese dúo en Antonia.

Disgusto
Cuesta un poco empatizar con Antonia Scott. De la misma manera es muy fácil empatizar y comprender al resto de personajes por su “cercanía” con el lector, no ocurre lo mismo con Antonia. Ella no es de este mundo. El ser humano más inteligente del planeta, protagonista del proyecto Reina Roja, genio, antisocial… La gran mayoría de humanos no comparte estas características tan fuera de lo común, por lo que cuesta meternos en la piel de Antonia, además de recordarnos a otros personajes por el perfil de genio. Sin embargo, poco a poco Antonia va descubriendo su identidad, que no es de piedra y a pesar de sus características, es humana y puede sangrar igual que cualquiera de nosotros. Antonia sufre durante toda la novela y a través de ese dolor evolucionará y conseguiremos empatizar con ella.

Hay algo que me ha llamado la atención: llevo siguiendo a Juan Gómez-Jurado desde hace tiempo. Habiendo leído otras dos novelas suyas (El paciente y Cicatriz) y escuchando con asiduidad los podcast en los que participa, he tenido la sensación de que muchos elementos recuerdan al autor fuera de la obra. La voz de Juan Gómez-Jurado, irónica y sarcástica se deja ver en varios puntos de la novela. La mayoría de veces funciona, pero hay algunos momentos y escenas en las que el tono irónico de la narración o su planteamiento me hicieron desconectar. Esto es una sensación que tuve, y no sé si le ocurrirá a otra persona.

Valoración: 8,5 /10
En Reina roja veremos de nuevo  a un autor que en sus libros logra un resultado impecable a nivel técnico. Una historia bien construida con varias tramas secundarias intercaladas, personajes construidos al milímetro con multitud de aristas y con una voz bien diferenciada.
Una trama que engancha que además es muy fácil de leer al contar con un lenguaje ameno. Juan Gómez-Jurado nos sitúa en una investigación con una pareja de protagonistas carismáticos con los que empatizaremos y de los que querremos saber más. El autor usa multitud recursos narrativos, consiguiendo una sensación de frescura al leer. Los capítulos cortos que van cerrando tramas a medida que se suceden y añaden aún más dinamismo a una novela que va de menor a mayor ritmo, consiguiendo un final de infarto y del que el autor nos pide a sus lectores no comentar nada.
Desde el inicio de la novela comprenderemos que es una historia larga, que merece ser contada en varios libros. Reina roja es el inicio de una trilogía a priori emocionante. Existe conexión con los libros de El Paciente y Cicatriz, aunque no es imprescindible leerlos para disfrutar. Sin embargo, es recomendable leerlo para mejorar mucho la experiencia de lectura.
Sin duda un libro cuya propuesta destaca en el género de la novela negra. Con muchas ganas de seguir con  Loba Negra.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Vuelta a las raíces - Virginia Domínguez y Alejandro del Pino



Relatos acerca de guardianes que custodian los bosques, sirenas de agua dulce, poderosas guerreras y duendes con mayor apetito que los gigantes. Un sinfín de criaturas de leyenda que habitan lugares prohibidos a los que no creen en su existencia. Una puerta que permanece oculta a quienes se niegan a creer. Una Extremadura mística que espera ansiosa por ser descubierta. 


Técnica 🔧 ⚗️

El libro es una recopilación de cuentos basados en mitología y leyendas populares en #Extremadura , esas que muchos hemos olvidado. Con una mirada más didáctica y pensada para el aula, nos situaremos en lugares misteriosos como las #Hurdes o La Vera: con el misterio y la magia que vive en sus bosques. Personajes de la zona hurdana como el diminuto duende jampón, tan glotón y astuto, o el gigante Entiznau y su compañera rival la Chancalaera, nos devolverán la vista hacia lo que muchos hemos olvidado. 

Las historias de La dama del Guadiana o La Tarasca en #Badajoz, nos harán reflexionar sobre cuánto no conocemos de nuestros pueblos, y sus tradiciones. Relatos terroríficos como el de Los jinetes de la muerte, en los bosques de #Cáceres, o El ánima de los bosques, situada en el pueblo de #Ahigal, nos demuestran que no tenemos nada que envidiar a mitologías de otros lugares, trayéndonos nuestra versión de la Santa Compaña o del unicornio.


Valoración

El libro nos trae un listado de cuentos pensados para contar a los más pequeños, con final feliz o con una moraleja que transmitir. Es muy interesante ver cuánto conocemos de otros lugares y cuánto desconocemos de nuestra tierra. 

Los cuentos están basados en leyendas y cuentos. No son los originales. Si decides leer este volumen, te recomiendo que después de cada lectura tomes un rato para investigar las raíces reales de la historia.

Como extremeño, ha sido una experiencia muy bonita aprender de lugares y leyendas que no conocía, como El molino de la Tarasca al lado del Rivilla, y la perdida fuente de los alunados. 

Cuántas veces habremos pasado por estos lugares sin saber la cantidad de historias que viven en nuestra tierra. Muy recomendable.


Mandíbula - Mónica Ojeda

Argumento Fernanda Montero, una adolescente fanática del horror y de las creepypastas (historias de terror que circulan por inte...