domingo, 26 de septiembre de 2021

Casas Vacías - Brenda Navarro


Argumento

La maternidad, que casi siempre asociamos con la felicidad, también puede ser una pesadilla: la de una mujer cuyo hijo desaparece en el parque donde estaba jugando, y la de aquella otra mujer que se lo lleva para criarlo como propio. Ubicada en un contexto de profunda precariedad física y emocional, la historia de estas dos mujeres, madres del mismo niño–un niño que primero se llama Daniel y que después será rebautizado como Leonel–y madres, además, de un mismo vacío, nos confronta con las ideas preconcebidas que tenemos de la intimidad, las violencias familiares, la desi­gualdad social, la soledad, el acompañamiento, el cuidado, la culpa y el amor.


Técnica

Brenda Navarro presenta un relato desgarrador, centrado en una maternidad que no siempre es deseada. Casas vacías retrata la vida de dos mujeres sin nombre: una es madre de un niño que un día desaparece, otra es la que se lleva a dicho niño para criarlo como si fuera suyo. 

La novela se plantea alternando los testimonios de ambas mujeres: la madre de Daniel y la madre de Leonel, el mismo niño desaparecido al que nuestras protagonistas nombran de manera diferente. La propuestas del libro radica en aspectos negativos de la maternidad: aquella que no se busca, aquella de la que nadie habla, la maternidad impuesta, la maternidad en un contexto de violencia de género, etc. Una nunca quiso ser madre, la otra siempre quiso serlo y no lo logró. Mientras el niño, deseado y no deseado a la vez por ambas, se encuentra en medio. Navarro, nos trae una deconstrucción de la maternidad, del sentimiento físico y emocional por el que pasan ambas mujeres. Un lavado de cara de todo aquello que nos han contado siempre sobre el sentimiento de ser madre, tan impuesto por la sociedad que a veces no nos planteamos sus consecuencias. La prosa de la autora dibuja un equilibrio en la figura de la madre: entre ser cruel y su bondad atribuida de forma intrínseca. 

Con un lenguaje preciso, asistimos a un relato cruel en el que ambas mujeres se desnudarán, exponiendo su dolor. Casas vacías es una novela que merece leerse despacio, reposando cada palabra. Un libro que hay que leer con el máximo respeto, haciendo bien la digestión de cada página. Brenda Navarro consigue transmitirnos sentimientos de angustia, de pesar. De cómo sus protagonistas podrían ser cualquiera y por ello no tienen nombre, porque podrían ser cualquiera. Cada frase es un misil teledirigido: un dardo que se clava en nuestra mente y nos hará reflexionar. 

Daniel / Leonel, el niño desaparecido, no habla. Además de ser un crío, es un niño autista. Y esto tampoco es casualidad. En palabras de la autora: la historia de los desaparecidos es una historia de muerte, pues así quedan quienes les buscan. Mientras que ellos, los desaparecidos, siempre quedarán vivos en el recuerdo. La novela nos hará estremecer, duele,  trasladándonos de una manera literal la desaparición de un niño bajo dos puntos de vista antagónicos en un principio y similares al final. Su autora escribe alejada del mito y de la grandilocuencia, sin hacer aspavientos ni histrionismos. Cada palabra va donde debe, cumpliendo con estética y consiguiendo un texto que funciona y que, sobre todo, transmite. Navarro hace contiuamente una referencia a una poeta polaca llamada Wislawa Szymborska, resumiendo la idea principal de la novela: 


“Podría ocurrir. Tenía que ocurrir. Ocurrió antes, después, más cerca, más lejos. Ocurrió, pero no a ti”.


Valoración

Casas vacías es una propuesta brillante. Una carta de presentación de una autora que escribe un primer libro que le augura proyección y sin duda éxitos. Un relato en el que se aborda no sólo la maternidad, sino cómo los personajes asisten a esa maternidad desde escenarios de violencia, de precariedad física y emocional. Brenda Navarro nos presenta una historia contada bajo dos voces: la de una mujer que puede ser madre y no lo desea, y la de otra que desea ser madre y no puede. 

En la narrativa reluce un gran trabajo de documentación y un gusto por lo estético, y por el contar de manera honesta los hechos no tal y como suceden, sino como podrían haber ocurrido. Los personajes cumplen con su función, bien construidos y con profundidad, y podremos ver sus deseos y anhelos, la historia de su vida, de cómo el sentimiento de culpa parece ser el ancla sobre el que pivotan ambas mujeres. 

Brenda Navarro consigue en 160 páginas tocar varios palos y dejar un recado a sus lectores, obligándonos a pensar en cómo reaccionaríamos al vernos en situaciones cada cual más trágica: violencia machista, enfermedades mentales, abandono, maltrato psicológico, la soledad más absoluta, la desaparición de un familiar… 

Un libro lúcido que duele, una novela devastadora en la que sentiremos la desazón de sus protagonistas. Una historia que debe leerse con el máximo respeto.

Sin duda, una propuesta interesante y que no dejará indiferente. 


martes, 14 de septiembre de 2021

La paciente silenciosa - Alex Michaelides


Argumento

SOLO ELLA SABE LO QUE SUCEDIÓ.

SOLO YO PUEDO HACERLA HABLAR.

Alicia Berenson, una pintora de éxito, dispara cinco tiros en la cabeza de su marido, y no vuelve a hablar nunca más. Su negativa a emitir palabra alguna convierte una tragedia doméstica en un misterio que atrapa la imaginación de toda Inglaterra.

Theo Faber, un ambicioso psicoterapeuta forense obsesionado con el caso, está empeñado en desentrañar el misterio de lo que ocurrió aquella noche fatal y consigue una plaza en The Grove, la unidad de seguridad en el norte de Londres a la que Alicia fue enviada hace seis años y en la que sigue obstinada en su silencio. Pronto descubre que el mutismo de la paciente está mucho más enraizado de lo que pensaba. Pero, si al final hablara, ¿estaría dispuesto a escuchar la verdad?


Personajes

La novela está escrita como un diario de Theo Faber, psicoterapeuta que elige cambiar de trabajo cuando se entera de que hay una vacante de trabajo nueva en una unidad forense llamada The Grove, donde Alicia Berenson está encerrada. La paciente silenciosa es la historia de Alicia contada a través de Theo. 

Theo Faber es psicoterapeuta en activo, que no puede evitar seguir el impulso de solicitar trabajo en la unidad donde Alicia ingresó después del juicio por haber asesinado a su marido. Theo es un personaje con varias capas, bien construido y que funciona. Presentado como un ser luminoso y bondadoso en las primeras páginas de la novela, poco a poco Theo irá desprendiéndose de la bondad y apagando la luz que le envuelve. A medida que pasen las páginas comprobamos que nos encontramos ante un personaje más oscuro de lo que parecía en un primer momento. Un personaje humano, egoísta y con más aristas de la cuenta. Tanto es así que una de las tramas secundarias le pertenece: la de su caída en desgracia. Theo conseguirá que empaticemos con él en varios momentos de la novela, y habrá otros tantos en los que el lector deberá poner distancia de por medio, al comprobar que no era oro todo lo que relucía. 

Por su parte, Alicia Berenson es un personaje misterioso. Alicia fue juzgada por el asesinato de su marido varios años atrás. Una vez concluido dicho crimen, Alicia enmudeció y no volvió a pronunciar palabra. Sólo ella sabe qué pasó aquel día, y es lo que nuestro protagonista pretende solucionar: curar el mutismo de Alicia, además de sus problemas mentales. Alicia está oculta, un personaje al que envuelve una neblina que impide al lector acercarse. A través de Theo y de sus sesiones de psicoterapia podremos acceder a comprender al personaje hasta cierto punto. Alicia es la segunda voz protagonista de la novela. Mediante un diario que escribió hace tiempo, comprenderemos y empatizaremos con ella. Alicia es una famosa pintora, conocida por sus cuadros hiperrealistas. La paciente silenciosa bebe de una tragedia griega conocida como Alcestis, nombre con el que Alicia tituló su último cuadro. Leyendo las páginas de su diario y con las sesiones de terapia, veremos qué mueve a este personaje. Una propuesta interesante y presentada de manera que conseguirá atraer la curiosidad del lector, además de proyectarnos toda clase de sentimientos de ternura y pena. Alicia retrata un dolor primitivo, arraigado en la infancia y proyectado en el presente, resaltando la importancia de estar en paz con nuestro pasado para vivir en el presente.


Técnica

La paciente silenciosa es una novela narrada en primera persona, de estilo directo y tiempo pasado. A modo de diario personal, Theo Faber y Alicia Berenson nos contarán su historia: la del terapeuta y la de su paciente. La propuesta de la trama principal es una historia contada a dos voces. La trama principal será la voz de Theo narrando en primera persona los progresos en el tratamiento mediante terapias con Alicia. Por otro lado, la otra narrativa de peso la contará Alicia a través de las páginas de su diario. 

La alternancia de puntos de vista aporta dinamismo a la novela y a su trama principal al situarse en momentos del tiempo diferentes: Alicia en el pasado y Theo en el presente. Sin embargo, la novela peca de linealidad. Esta trama principal queda un poco huérfana, en mi opinión, de momentos de tensión hasta las últimas páginas. Entre las páginas 349 y 358 está el único momento en el que la trama principal conseguirá hacernos dar un salto en la silla, generando un plot twist de gran impacto. Las tramas secundarias se encuentran entrelazadas con la principal, consiguiendo aportar frescura y puntos de vista diferentes de otros personajes. Estas tramas secundarias sostienen la novela, consiguiendo generar atención del lector. Estos pequeños hilos narrativos rodean a Theo y Alicia, construyendo y desarrollando una historia más rica en matices. 

Alex Michaelides escribe una historia de lenguaje ligero y ameno que devoramos en pocos días. Una propuesta de enfoque cinematográfico y de ritmo creciente, basada más en la imagen que en el contenido. Un libro que disfrutaremos: de esos que se beben en el momento, pero de los que se guarda poco recuerdo. A pesar de ello, una experiencia que no es desagradable ni muchísimo menos. La novela funciona, la propuesta convence y consigue motivarnos a leerla rápido.


A destacar

Buena presentación de los dos personajes principales, buen timing. El autor dispone una historia atrayente a través de dos personajes que se complementan. Tanto Alicia como Theo nos aportarán su punto de vista, arrastrando a varios personajes imprescindibles en el desarrollo de la trama, como el profesor Diomedes o Kathy.

Apuesta concreta y bien ejecutada, sin florituras y directa al grano. La paciente silenciosa tiene claro qué quiere contar y en qué momento hacerlo. No se adorna, sino que presenta cada escena cuando toca. Los personajes están bien construidos, tanto los dos principales como los secundarios, que el autor desarrolla hasta donde debe para lograr impacto en la historia. 

Narración fluida. ágil y fácil de seguir. La paciente silenciosa es una novela escrita con lenguaje ameno y con una trama atractiva desde el inicio. Michaelides consigue sumergirnos en su planteamiento desde las primeras páginas y que nos bebamos su novela en pocos días. 

Un plot twist genial e inesperado, que conseguirá que demos un brinco en el final de la novela. Una escena que corona una historia y que cumple su papel: hacer que el lector piense que valió la pena llegar hasta el final de la novela. 


Disgustos

Exceso de linealidad, la novela cuenta con pocos sobresaltos hasta el final. Me hubiera gustado algo más de momentos de tensión en la trama principal. Los únicos momentos de tensión que veremos están ubicados en alguna de las tramas secundarias. 

Me habría gustado saber algo más de la vida de Kathy, la esposa de Theo. Creo que es un personaje que hubiera aportado muchísimo a la trama y al que le hubieran venido bien algunas páginas más de desarrollo. Sin embargo, la ausencia de información de Kathy casa muy bien con la propuesta y la estructura de la novela, sobre todo con el personaje de Theo. 

La novela queda un poco huérfana de contenido y de momentos trascendentes. Es cierto que el libro funciona y genera impacto durante su lectura, pero tengo la sensación que no guardaremos mucho recuerdo de ella pasado un tiempo. A pesar de ser una historia que funciona y bien contada,  no creo que consiga dejar poso en los lectores.  


Valoración: 6 🌟/ 10 🌟

La paciente silenciosa nos trae una propuesta que devorar en poco tiempo. Una de esas novelas de gran impacto, que consigue cautivar. Con personajes bien construidos y una trama principal que engancha, el autor se mete a los lectores en el bolsillo en las primeras páginas. Una vez llegado el momento en el que tiene nuestra atención, desarrollará a sus personajes principales y su correspondiente trama: un psicoterapeuta ambicioso y una pintora que asesinó a su marido y enmudeció para siempre. La novela cuenta con varias tramas secundarias que sostienen a la principal, y que resultan imprescindibles para no abandonar la lectura. 

Alex Michaelides escribe una historia ligera y entretenida. Una propuesta con un marcado enfoque cinematográfico, y con un ritmo que va de menos a más. Una novela que disfrutaremos y nos beberemos. Sin embargo, en la historia principal tiene más peso la imagen que el contenido. Esto se debe a que, salvo por un plot twist colosal en las páginas finales, la novela avanza casi sin momentos de tensión y con demasiada linealidad. Estas escenas de interés las encontraremos en las tramas secundarias, consiguiendo que no abandonemos la novela en los primeros capítulos. 

A pesar de ello, La paciente silenciosa es una experiencia que no es desagradable ni muchísimo menos. La novela funciona, la propuesta convence y consigue motivarnos a leerla rápido.


miércoles, 8 de septiembre de 2021

Mentiras piadosas


Como cada día a las siete y veintitrés de la tarde: mamá me encerró en el horno. La primera vez tenía cuatro años, el día antes de mi cumpleaños. Mamá me pedía por favor que me callara, y yo obedecía tragándome las lágrimas. Ella me quería mucho. Pero era inevitable que la comprensión se volviera rabia, la paciencia en ganas de morder y exigir cuentas, o eso creía. Sea como fuere, y como cada tarde, a las siete y veintidós sonaba la alarma de su móvil. Mamá abría el horno y sin hacer caso a mis preguntas me decía: Hala, adentro.

Fue por la necesidad de resarcirme de sus mentiras por lo que un día escapé. Las mentiras de mamá: los te quiero y los arrullos que a veces me concedía cuando me sacaba de aquel lugar minúsculo, o el beso suave y cálido que me daba en la frente antes de hacerme el dormido cada noche. Cooperaba, mamá era demasiado grande y yo un niño enclenque y esmirriado. Me duchaba solo desde bien pequeño. Los baños estaban prohibidos. Tardaba mucho, me decía. Cenaba muy deprisa. Todo era como ella decía. Las consecuencias de desobedecer eran terribles.

Mamá me quería mucho, eso lo sabía porque me lo decía. A veces, mamá tenía señales de colores en la cara: rojo, morado, negro y hasta amarillo. A veces, también, mamá tenía la cara rara, como hinchada. Era un niño muy preguntón, pero ella decía que era maquillaje. Cosas de mamá, me decía. Yo escuchaba en silencio, muy quieto, interiorizando cada palabra. Un día le pregunté si podía ponerme ese maquillaje. Ese día mamá lloró, y me dijo que estaba intentando que nunca tuviera que llevar ese maquillaje. Asentí sin comprender y me metí en el horno a la hora habitual.

Pasó mucho tiempo hasta que pude salir, hasta que me atreví a salir de mi cárcel. Dentro, mis sentidos protestaban al principio, aunque acabé acostumbrándome a la penumbra y sobre todo al espacio cada vez menor según pasaba el tiempo. Casi no podía ver por la puerta casi opaca de mi cubil. Veía cuerpos moverse: primero era mamá, una sombra esbelta y muy grande. Un poco más tarde, llegaba otra sombra más grande aún y sobre todo más ancha. Papá era un hombre muy gordo. No alcanzaba a oír demasiado, apenas distinguía los ruidos de la casa: mamá siempre esperaba en el salón después de las siete y veintitrés, y papá abría la puerta de casa un ratito más tarde. Creo que preguntaba por mí, pero no estaba seguro. Casi nunca veía a papá. Trabaja mucho, me decía mamá cuando le preguntaba.

Nunca falté al colegio. Quería trabajar como papá, y decidí que mi trabajo era ir a clases. Un día llamaron a mamá desde el colegio: había vomitado el desayuno. Pedí por favor que no le llamaran, mamá tenía que ordenar la casa y yo tenía que trabajar. Pero al final, mamá vino y sentí la crueldad en sus ojos. No hablamos durante el camino. Intentaba reprimir las arcadas, lo último que quería era manchar el coche. Mamá era una mujer muy ocupada, no quería darle más faena. Ese fue el primer día que vinieron los golpes. Mamá lloraba y me pegaba. Yo también lloraba, y le pedía perdón. Me duele, me quejaba. Tú no sabes lo que es el dolor, me gritaba, no tienes ni idea. Menudo inconsciente, me dijo al entrar en casa, no sabes lo que has hecho.  Me llevó a mi cuarto y cerró con llave.

Volví a vomitar, infectando el aire de olores que se me incrustaban en la nariz. Me tumbé en la cama y esperé. Poco después me quedé dormido.


Golpes y más golpes, un alboroto estridente que estalló por toda la casa me despertó. Me arropé, cubriendo mi cabeza. Cerré los ojos muy fuerte y me tapé los oídos: los ruidos se acercaban poco a poco a mi habitación. Tenía mucho miedo: no comprendía nada. ¿Por qué mamá me encerraba? ¿Por qué me pegaba? ¿Por qué había que hacer todo tan rápido, tan deprisa? El último de los golpes sonó en mi puerta: un estruendo sordo. Luego llegó el silencio. Agucé el oído y creí distinguir un leve quejido, un llanto lastimero se apoyaba contra la puerta de mi habitación. Unos pasos se alejaron de allí. No me atrevía a salir de la cama.

Una eternidad después, mamá me trajo una bandeja con comida: un cuenco con puré de patata templado, unas lonchas de jamón york y un yogur. No alcancé a verle bien la cara, pero estoy seguro de que no parecía ella: esta vez se había puesto mucho maquillaje. Una pequeña gota roja rodó por su nariz y terminó estrellada en el centro del puré. Mamá me miró un segundo y volvió a cerrar la puerta muy despacio.

Cuando me armé de valor y abrí la puerta del horno vi a mamá tirada en medio del salón. Papá sostenía la escopeta con la que iba de caza. Todo estaba lleno de salpicones color cobre oscuro. Así que ahí es donde estabas, me dijo. Olía a sudor y a algo que no identificaba, pero era parecido a lo que papá bebía todas las noches. Me vino a la mente la canción con la que mamá me arrullaba. En ese momento me acordé de una estrofa: besar al error perfecto, pegando fuego al guión. Ese día desobedecí: salí de dentro del horno. La primera de las balas me mordió en el estómago, haciéndome saltar por los aires. Papá se acercó, tenía arañazos y sangre en la cara. No lloraba, las lágrimas esta vez no me salieron. Me quedé ahí tumbado, sintiendo como la vista se me empañaba. Tenía frío. La segunda bala se alojó en mi pierna. La última imagen antes de desvanecerme fue papá, tan inmenso y colosal, mirándome desde las alturas riendo histérico. 

Desperté en el hospital. La doctora también lloraba cuando le conté todo esto. No entendía quién era aquella mujer y qué hacía yo allí. Me habían disparado, sí, pero no me dolía. No sentía demasiado las piernas, aunque me dijeron que era normal. Miré el reloj y me invadió un profundo terror: eran las siete y veintitrés. ¿Y mamá? Pregunté. La doctora miró hacia otro lado, casi de la misma forma que mamá hacía cuando al abrir la puerta del horno yo le preguntaba: ¿por qué? 


martes, 7 de septiembre de 2021

Los años extraordinarios - Rodrigo Cortés


Argumento

Los años extraordinarios recoge las memorias de Jaime Fanjul, nacido en Salamanca en 1902 en el seno de una familia burguesa apasionada por las serpientes, y nos propone un recorrido valleinclanesco por el siglo XX a través de sus recuerdos y viajes: la llegada del mar a Salamanca, coches impulsados por el pensamiento, la terrible crueldad de las cárceles portuguesas, la guerra de los de Alicante contra España, entre otras...


Valoración 

Los años extraordinarios es una disparatada crónica de viajes protagonizada por Jaime Fanjul, nacido en Salamanca en 1902. Es realmente complicado realizar una reseña sobre esta novela. Poco se puede decir de Rodrigo Cortés que no sepamos ya. 

Esta es una novela que rebosa talento por los cuatro costados. Una narración en la que el significado importa, pero casi más importante es su significante. Cada palabra está elegida con precisión. Cada párrafo encierra una novela en sí misma, que merece la pena leer despacio, disfrutando de cada página y del talento lingüístico con el que su autor relata las aventuras de su protagonista por medio mundo. 

Los años extraordinarios está fuera de todo canon. En tónica de  surrealismo, Cortés relata el periplo de Jaime Fanjul, en el que esconde trufas de humor que nos provocarán risas hasta en los momentos más insospechados. Cortés retuerce y amasa el lenguaje, agrupa las palabras para darles un significado especial. Viajaremos por paisajes oníricos, conoceremos a personajes disparatados como una monja boxeadora o piratas filósofos y comprobaremos la viabilidad de negocios como un taller en el que se estropean aparatos en lugar de arreglarlos. 

Rodrigo Cortés escribe una novela llena, rebosante de contenido y emociones, en la que cabe el drama más desolador para justo después acabar doblado de la risa. Como aficionado de la escritura sólo puedo sentir la más sana de las envidias hacia algo que está al alcance de unos pocos. 

Muy recomendable. Si os decidís a embarcaros en el viaje de Jaime Fanjul, hacedlo despacio, sin prisas, y disfrutad.



lunes, 16 de agosto de 2021

Mindhunter - John Douglas



Argumento🎑

Mindhunter es la biografía de John Douglas, agente del FBI y uno de los primeros en utilizar la denominada Ciencia del comportamiento para atrapar criminales. La aportación de Douglas se antoja imprescindible para comprender la mente de algunos de los criminales más famosos, como Edmund Kemper o Charles Manson. 

El problema que tuve con el libro fueron las expectativas con las que partía antes de comenzarlo. Pensé que me encontraba frente a una novela, o al menos con un libro biográfico con más peso en las entrevistas con dichos criminales. En su lugar, Mindunter es una biografía de John Douglas desde que era un niño pequeño hasta que se jubila en el FBI. Mediante una narración en primera persona, Douglas nos contará su paso por el colegio, universidad, sus primeros empleos y qué papel jugó la psicología y estudiar el comportamiento en cada una de esas etapas, además de la propia en el FBI.

El ritmo resulta soporífero al centrarse en sus logros laborales en lugar de en hablar con los criminales. También influye el hecho de que dos de los primeros criminales con los que se entrevista son precisamente Kemper y Manson, siendo el resto casos poco conocidos y con crímenes bastante simples en comparación. Una vez fundada la Unidad de Ciencia del Comportamiento, la dinámica pasa a ser: la policía de una ciudad llama a Douglas y a su equipo para resolver un crimen. Una vez allí, Douglas pregunta por el crimen y emite una deducción en base al escenario del crimen que la mayoría de veces suele ser acertada a la primera. La primera vez sorprende, la vigesimocuarta aburre.

Estoy seguro de que la serie de Netflix será mucho mejor, y tengo mucha curiosidad por verla.


Valoración: 4🌟/ 10 🌟

Si buscas aprender o curiosear sobre la vida de John Douglas o sobre la criminología, este libro resulta muy interesante. En mi caso, me pareció documentación muy necesaria para un proyecto de novela que tengo entre manos, aunque me costó casi cinco meses terminar de leerlo.


viernes, 23 de julio de 2021

Nuesta parte de noche - Mariana Enríquez



Argumento

Un padre y un hijo atraviesan Argentina por carretera, desde Buenos Aires hacia las cataratas de Iguazú, en la frontera norte con Brasil. Son los años de la junta militar, hay controles de soldados armados y tensión en el ambiente. El hijo se llama Gaspar y el padre trata de protegerlo del destino que le ha sido asignado. La madre murió en circunstancias poco claras, en un accidente que acaso no lo fue.

Como su padre, Gaspar está llamado a ser un médium en una sociedad secreta, la Orden, que contacta con la Oscuridad en busca de la vida eterna mediante atroces rituales. En ellos es vital disponer de un médium, pero el destino de estos seres dotados de poderes especiales es cruel, porque su desgaste físico y mental es rápido e implacable. Los orígenes de la Orden, regida por la poderosa familia de la madre de Gaspar, se remontan a siglos atrás, cuando el conocimiento de la Oscuridad llegó desde el corazón de África a Inglaterra y desde allí se extendió hasta Argentina.


Personajes

En nuestra parte de noche destaca la ambivalencia de los personajes: todos parecen tener un lado oscuro, que según el personaje se acentúa más o menos, además del amor que sienten entre ellos. Todo ello hace relucir la profundidad psicológica y sentimental con la que Maria Enríquez viste a sus personajes. Me gustó personalmente el personaje de Gaspar: siendo al comenzar la novela un niño tan pequeño, cuenta con una capacidad tan grande de sentir y de vivir en un mundo que aún no comprende, habiendo muerto su madre hace poco, teniendo a su padre al borde de la muerte y en una familia que no le gusta ni le trata bien. La soledad en la que está inmerso en su día a día, tratando de llamar la atención de su padre sin demasiado éxito. Cómo trata de cumplir su voluntad a pesar de tener miedo y no entender qué está pasando. Su familia tratando de utilizarlo disfrazando de juegos la verdadera intención con el crío… Todas y cada una de estas experiencias por las que pasa Gaspar hacen de él un personaje redondo y con el que empatizamos rápido. Enríquez le dedica el tercer capítulo de la novela. Un niño que se sabe diferente y sabe que su padre es alguien peculiar, pero no alcanzar a comprender el porqué. Gaspar crece sin saber por qué su padre se comporta de ese modo tan extraño: intercambiando buenos momentos y cariño con una actitud huraña, llegando en muchos momentos de la novela al maltrato físico. Gaspar vive todo este proceso de enfermedad de su padre, la que le conduce de forma inexorable hasta su muerte. El terror de ver cómo su padre se muere, mientras vive episodios de lo que a todas luces sería un maltrato, desde la óptica de un niño pequeño que no es del todo consciente del mundo que le rodea es algo con lo que Maria Enríquez consigue estremecernos.

Maria Enríquez construye el resto de personajes con detalle, dotándolos de multitud de grises y con una voz fácilmente distinguible. Todos tienen sus miedos particulares, que se van entremezclando con un terror hacia elementos más tradicionales relacionados con la trama principal. Cada uno de los personajes cuenta con una trama particular más secundaria, que entronca con el hilo principal de la novela. 

Un hecho interesante es que el libro está dividido en varios capítulos, cada uno contado bajo el punto de vista de un personaje distinto en un momento del tiempo diferente. Esto consigue que veamos cómo cambian los personajes a lo largo de la novela, además de comprender el punto de vista de los demás. 

Todos los personajes evolucionan y cambian según pasan las páginas de la novela, con lo que vemos el gran trabajo que realiza la autora en la construcción de los mismos.


Técnica

Nuestra parte de noche está escrita en una mezcla de estilos directo e indirecto y tiempo pasado. Veremos a un narrador en tercera persona que contará una historia cargada de simbología con una prosa muy visual.

La novela provoca impaciencia, dado el ritmo lento con el que transcurre la historia. Sentiremos necesidad por devorar sus páginas en busca de respuestas que Mariana Enríquez va soltando con cuentagotas. Mientras descubrimos la siguiente perla de información, recorreremos el camino de Juan y Gaspar, huyendo de la Orden de la que forman parte Juan y Tali, el culto a la Oscuridad y cuál es el papel de Juan como médium de la Orden y de Gaspar como su futuro heredero. En unas pocas páginas, la autora consigue sentar las bases de la novela a la vez que nos obliga a mantener la calma. Sentiremos cómo la autora nos agarra de los hombros, obligándonos a sentarnos y seguir leyendo en busca de más información. Esto es interesante, ya que la novela se va desarrollando a ritmo lento, planteándonos muchísimos enigmas que muy poco a poco iremos consiguiendo resolver.

Enríquez reúne a modo de congregación todos los tipos de terror. Nos encontramos ante una autora que consigue desdibujar las fronteras de lo que conocemos como género del horror, consiguiendo transmitir angustia y desazón desde todos los frentes posibles: ya sea por la historia dramática de Juan y Gaspar, con su peculiar relación padre hijo. Por otro lado, veremos a la misteriosa Orden y cómo Juan trata por todos los medios de proteger a su hijo de su destino, aunque se siente tentado por ese mismo poder y se niega a abandonarlo. Nuestra parte de noche recuerda a Lovecraft, en ese ejercicio de locura y de terror hacia lo desconocido, y de cómo el ser humano se siente insignificante ante la presencia de poderes y dioses que apenas reparan en nosotros por pura indiferencia. Un terror que a veces es onírico, rozando la locura que rodea el miedo hacia cuestiones más mundanas: como la muerte de una esposa o de una madre, o la preocupación irracional por la seguridad de un hijo. Otras veces, Mariana Enríquez nos muestra algunos de sus monstruos: demonios o espectros que son capaces de destruirnos o de hacernos perder la cordura con sólo mirarnos o estar ante su presencia. Nuestra parte de noche también recuerda a King, poniendo en varios momentos el foco narrativo sobre el pequeño Gaspar y su grupo de amigos enfrentándose hacia un terror desconocido dentro de una casa embrujada.

La autora consigue mezclar de forma brillante un terror tradicional, basado en presencias físicas con las que los protagonistas pueden interactuar, con un terror onírico o psicológico más vanguardista y más basado en obsesiones y miedos internos de sus personajes.

La primera parte la protagoniza Juan y trata sobre la Orden y el culto de la Sombra y a la Oscuridad, junto con la familia de Gaspar buscando un médium. Este primer avance sirve para contextualizar la novela. Enríquez nos presenta su propuesta narrativa, el ritmo con el que se van a desarrollar los hechos y, sobre todo, obligarnos a no perder detalle de nada de lo que ocurra. Otro aspecto interesante de la novela es que no hay nada metido con calzador o que sobre. A pesar de contar con casi 700 páginas, Nuestra parte de noche aprovecha todas y cada una de las páginas. Todo es relevante y cada detalle que nos cuenten tendrá su importancia en algún momento de la novela.

El segundo capítulo dura apenas unas pocas páginas con las que el doctor Bradfort se entrega a la Oscuridad y cuenta cómo descubrió a Juan, operándolo y asumiendo su cuidado dado su delicado estado de salud.

La tercera parte trata sobre Gaspar, con su particular visión del mundo que le rodea: sin comprender, con la inocencia de un niño contaminada por la dureza y la madurez que provocan una vida que no le correspondería vivir a su edad. La enfermedad de su padre, los episodios de maltrato que se van haciendo cada vez más frecuentes a medida que avanza la novela, la preocupación de qué va a ser de él una vez su padre muera, el miedo a la soledad…Creo que Mariana Enríquez consigue dar una vuelta de tuerca más , logrando que sintamos terror y angustia al ponernos en la piel del pequeño Gaspar. Experiencias demoledoras que harían perder la compostura a cualquiera desde la óptica de un niño, y dejando por el camino frases lapidarias como:

“Ser huérfano es eso: tener cajitas con cenizas y no saber qué hacer con ellas”.

El siguiente capítulo trata sobre Rosario, madre de Gaspar y esposa de Juan, y sobre su vida desde pequeña cuando vino Juan a su familia, su descubrimiento y la vida como estudiante en Londres. Lo interesante de este capítulo es el tratamiento y la interpretación del personaje de Juan desde la óptica de Rosario. A través de este personaje comprenderemos cómo es la vida de un iniciado en la Orden: costumbres, leyes y el crecimiento dentro del culto. Todo ello ayuda a desarrollar la trama secundaria mediante el pasado de los personajes. También veremos una faceta más del personaje de Juan: cómo, a pesar de la crueldad de páginas anteriores, es capaz de amar a Rosario. 

A continuación comienza un capítulo sobre una investigación relacionada con un pozo lleno de huesos de víctimas de la guerra, del golpe de Estado, de la lucha entre el Ejército de Liberación y el Ejército Argentino. La historia del pozo parece tener relación con la familia de nuestros protagonistas: la familia Reyes Bradfort. Este capítulo ayuda a dar mucha profundidad y aumentar la ya exagerada dimensión de la trama que ha compuesto Mariana Enríquez, incorporando tintes y matices políticos que mezcla con artesanía con la trama de terror. El capítulo conecta con varias tramas secundarias y actúa a modo de recordatorio de algunos hechos sucedidos en capítulos anteriores. Además, el hecho de que los personajes sientan terror hacia elementos mundanos consigue que la trama nos deje poso, pudiendo empatizar aún más con los personajes. También sirve de sustento para poder desarrollar toda la trama fantástica y de terror en una base sólida de realidad.


A destacar

La prosa tan visual e impactante: Mariana Enríquez dispone una prosa de estilo muy visual, consiguiendo que nos situemos en los mundos de pesadilla a los acceden sus personajes. Las incursiones en ese Otro lugar serán una experiencia terrorífica que nos transmite angustia y terror hacia lo desconocido, haciéndonos partícipes del desconocimiento de los personajes hacia lo que ocurre. 

Mezcla de géneros de terror: tradicional (elementos físicos) y vanguardista (obsesiones y fobias), este baile de estilos que la autora desarrolla con maestría es una delicia para el lector

Desarrollo y ambivalencia de los personajes, que Enríquez dibuja con multitud de grises y aristas, además de que todos los personajes tienen una voz que distinguimos con facilidad sin necesidad de mayor indicación. 


Disgustos

No creo que esta novela tenga algo negativo a destacar. Más allá de que te pueda gustar más otro libro por mero gusto personal.


Valoración: ✨✨

Nuestra parte de noche es una propuesta sólida, en la que tienen cabida todo tipo de horrores. Una novela que disfrutarán tanto los amantes habituales del género del terror como los no habituales. Los personajes están desarrollados a la perfección, con voz y profundidad increíbles. La ambientación y la trama incluyen elementos que recuerdan a Lovecraft o King, entre otros, además de mezclar con maestría varios géneros del terror en una misma novela: desde un terror más tradicional, basado en elementos físicos que los personajes pueden ver y sentir, a un horror más psicológico y fundamentado lo cotidiano, fobias, obsesiones y miedos personales de cada personaje.

La autora presenta una novela de prosa muy visual que resulta impactante desde el inicio. Poco a poco iremos sumergiéndonos en el mundo de la Orden, comprendiendo hasta qué punto llega el poder de Juan como médium y su lucha con la secta, y cómo trata de proteger a su hijo de su destino. La ambivalencia de los personajes también es un elemento a destacar, lo que consigue aumentar su credibilidad y que sintamos empatía hacia ellos.

Es el primer libro que leo de la autora y ha sido un descubrimiento maravilloso. Estoy seguro que Mariana Enríquez es y será la revolución del género del terror en los próximos años.

Una novela de las imprescindibles dentro del género, y una propuesta muy sólida y disfrutable si no eres lector habitual del terror. 


domingo, 11 de julio de 2021

Apocalipsis - Stephen King


Argumento

Un virus gripal, creado artificialmente como posible arma bacteriológica, se extiende por Estados Unidos y el mundo, provocando la muerte de la mayor parte de la población. Los supervivientes tienen sueños comunes, en los que aparece una anciana y un hombre joven. La mujer anciana los incita a viajar a Nebraska para combatir a Randall Flagg, un abominable personaje que lidera las fuerzas del mal y busca la aniquilación definitiva de la humanidad mediante un temible arsenal nuclear.


Personajes

Uno de los aspectos que llama la atención al comenzar Apocalipsis es la cantidad de personajes nada más comenzar la novela. Aunque todos parecen estar entrelazados y te haces rápido una composición de lugar, es un poco confuso al principio al no conocer a ninguno de ellos. King vuelve a hacer gala de una de sus señas de identidad, desarrollando y construyendo de forma impecable a los personajes hasta el nivel que requiere la novela. 

La trama principal, el virus de la gripe conocida como el Capitán trotamundos, avanza sin entretenerse en descripciones innecesarias, y siempre a través de las tramas secundarias de todos los personajes. King consigue trasladarnos todos los miedos y dudas de los personajes ante una situación y un contexto tan preocupante como es un virus desconocido que acaba matando a casi todo el mundo.

Durante la primera parte de la novela, el autor consigue hacernos ver el terror y el desconcierto que sienten sus personajes ante la llegada de un virus que aniquila a la humanidad. Hay que reconocer que la novela gana bastante impacto al leerse en la situación de pandemia COVID en la que nos encontramos. Esto es algo que como lector da absoluto pavor, ya que reconoceremos los pasos y cómo la enfermedad se abrió pasó y derrumbó ciertas costumbres que habíamos normalizado como sociedad. El papel de los medios de comunicación, cómo los gobiernos trataron de silenciar la pandemia en un principio y después no les quedó más remedio que rendirse a ella, cierto sector de la población negacionista hablando sobre el virus como la gran mentira del gobierno y del gran plan para matarnos… Todas y cada una de las situaciones que hemos vivido durante estos meses de emergencia sanitaria son descritas a la perfección por el autor con un detalle importante: el libro está escrito hace más de 40 años. Todo ello hace de la primera parte uno de los mejores inicios de novela del autor, para mi gusto.


Técnica

Apocalipsis consigue introducirnos en la dinámica de la novela a las pocas páginas. Basta el primer capítulo de prólogo para que comprendamos que algo no marcha como debería y captas el miedo que hay en el ambiente. En la época de pandemia por COVID me hizo pensar en el inicio de la pandemia cuando había un temor generalizado al no saber contra qué nos enfrentábamos y cómo de grave sería el virus. En este caso parece ser un virus con una mortalidad del 99,4%. El inicio de la novela consigue que sintamos el miedo de sus protagonistas hacia lo desconocido, hacia una enfermedad que no saben qué es y si les puede causar la muerte. Pero sin duda el libro gana mucho al leerse en esta época. Un escalofrío recorre tu espalda cuando te retrotraes la inicio de la pandemia y cuáles han sido las consecuencias de ésta.

King construye una trama que da verdadero pavor. Vemos que los personajes sufren, tanto aquellos que padecen la enfermedad como los que no. 

La segunda de parte de la novela comienza una vez el virus termina de aniquilar a casi toda la humanidad. Comprende el viaje de los personajes desde sus ciudades/pueblos donde vivían antes de la epidemia hasta reunirse ya sea con la madre Abigail o con Randal Flagg. El inconveniente que encontré es la cantidad de páginas que destina King a este capítulo. Y  es que son 700-800 páginas para realizar el viaje, lo que provoca pesadez en el lector, ya que no hay acción apenas. El único atractivo de esta segunda parte son los sueños en común que tienen los personajes, aunque queda claro a las pocas páginas de comenzar el capítulo. Al final, esta segunda parte queda prácticamente vacía en cuanto a tensión narrativa y los sueños de los protagonistas o las escasas apariciones del hombre oscuro no sostienen la trama principal. Sin embargo, conseguiremos conocer muchísimo a los personajes que intervienen en la novela. Ésta y no otra parece ser la apuesta de King para este tramo del libro y para la novela en sí misma.

La tercera parte de la novela comienza en el momento en el que los supervivientes al virus se han reunido en lugar común: ya sea en el este en Nevada con la madre Abigail o en Las Vegas con el hombre oscuro. En este tramo de la novela, los personajes abordarán todos los aspectos relacionados con la organización política y territorial en la comuna de supervivientes. Con esta parte se constata que más que un libro sobre un virus aniquilando a la humanidad, más bien nos encontramos ante una novela que relata la reconstrucción de una sociedad después de una catástrofe. En este caso fue un virus, pero bien podría haber sido cualquier otra amenaza. Muy alejada del género del terror una vez transcurrida la primera parte de la novela. Esta parte dura unas 200 páginas más o menos.

El cuarto capítulo de la novela comienza en la página 1246, con un evento catastrófico provocado por Flagg en la Zona Libre, nombre con el que los supervivientes han bautizado a su asentamiento. Esto da pie a la última parte de la novela, en la que se produce la confrontación entre los supervivientes del virus y Randal Flagg. Aunque, como viene siendo habitual en el autor, el final es repentino y poco convincente. King se vale de un Deus ex Machina para cerrar un libro que parece estar compuesto de dos novelas complementarias: la aniquilación de la humanidad por un virus y cómo la humanidad trata de reconstruirse. La primera novela la encuadramos en el género de terror, y casi me atrevería a decir que es de lo más terrorífico que le he leído a King. La segunda novela, por el contrario, fluye entre el drama de si conseguirán vencer al hombre oscuro y la preocupación por construir un asentamiento con el que iniciar la repoblación del planeta y un punto de partida para una nueva humanidad. 

Esta segunda novela contiene varias reflexiones sobre nuestro concepto de sociedad muy interesantes. A pesar de contar con tantos personajes, la voz principal la lleva un grupo de personajes muy carismático. King consigue construir un elenco de personajes con una profundidad colosal. Personajes llenos de aristas y con los que empatizamos a la perfección. Como viene siendo habitual en el genio de Maine, King se caracteriza por un gran desarrollo de personajes, a los que dota de voz propia y una vulnerabilidad que hace posible que el lector los perciba como creíbles. La trama es sólida y bien construida en una primera parte impecable. Por su parte, la segunda novela está bastante alejada de la expectativa que tenía para el libro. Disfruté tanto de la primera parte que se me hizo demasiado corta. La reconstrucción de la humanidad es un tema apasionante, pero no algo por lo que leería a King. Creo que King es un autor que consigue hacernos sentir el miedo de sus personajes y su fragilidad ante la situación que viven. La organización política y social de una sociedad es un tema que como trama no constituye un reclamo en este escritor, en mi opinión. Personalmente, busco a King por la habilidad para crear mundos y situaciones terroríficas: cuya habilidad deja patente en la primera parte de la novela.


A destacar

El inicio de la novela es de los mejores comienzos del autor, por no decir el mejor de todos los que llevo leídos hasta ahora. King pasará a la historia del género del terror como uno de los primeros escritores que introduce lo cotidiano como elemento de base para construir sus tramas de horror. La destrucción de la raza humana, vivida a través de las vidas de unos personajes que viven desconcertados, sin saber si son o no inmunes. El papel del gobierno por silenciar a los medios de comunicación, el ejército tratando de establecer el orden de manera inútil, muerte y desolación, la soledad de los supervivientes… Esta primera parte de  Apocalipsis es de lo mejor que he leído en este género sin ninguna duda. 

Por otro lado, y como viene siendo habitual, King saca a relucir en su máxima expresión un desarrollo de personajes a nivel de maestro. La voz que King otorga a cada personaje, sus preocupaciones, anhelos y la manera particular de cada uno de vivir los sueños en un ambiente apocalíptico, el de Maine deja claro cuál es su especialidad en esta novela una vez más, y si buscas a King por algo más que el género del terror, disfrutarás de lo lindo viendo cómo sus personajes interactúan entre sí.  


Disgustos

El libro presenta de golpe demasiados personajes que, a pesar de estar bien construidos, no son demasiado relevantes en su mayoría al morir casi todos por la gripe.  Llega un momento de la novela en que nos quedamos apenas con cuatro o cinco personajes que King desarrolla, pero poco a poco aparecen más supervivientes al virus. El resultado es indiferencia, porque incluso algunos supervivientes mueren por causas ajenas al virus, por lo que al final la opción que tomas como lector por inercia es la de “no casarte con nadie”, por si acaso ese personaje acaba muriendo y habiendo tantos más.

El gran reclamo de la novela tarda demasiado en aparecer y desarrollarse. Los sueños en común que tienen los supervivientes, las apariciones de Randal Flagg, el hombre oscuro y la vieja Abigail… El impacto tan grande del virus acaba diluyéndose una vez pasadas las 300 páginas hasta que surgen los siguientes puntos de acción de la novela: que ni siquiera los supervivientes están del todo a salvo y descubrir que todos los supervivientes al virus tienen sueños comunes. Hacia la mitad del libro aún se sabe más bien poco, después de haber leído alrededor de 800 páginas. 

Nos encontramos ante una novela que relata la reconstrucción de una sociedad después de una catástrofe. En este caso fue un virus, pero bien podría haber sido cualquier otra amenaza.

Muy alejada del género del terror una vez transcurrida la primera parte de la novela. 

El final es uno más del estilo de King: en este caso un deus ex machina, rápido, simple, poco convincente y para colmo se ve venir. A falta de unas pocas páginas para concluir la novela no ves ninguna posibilidad de que los personajes triunfen, por lo que la utilización de este recurso como comodín es la única alternativa del autor para ponerle el punto y final. 


Valoración 🌟🌟

Apocalipsis comienza con una  propuesta terrorífica, una de las más brillantes del autor para mi gusto: un virus de la gripe letal que aniquila al 99% de la humanidad. En esta primera parte de la novela sentiremos la desolación por la que pasan sus personajes: saber si son o no inmunes, el papel del gobierno queriendo silenciar a noticiarios, el ejército tratando de establecer el orden en las calles y aislando ciudades en cuarentena, desinformación a nivel general y sin olvidar la soledad de los supervivientes aislados. Esta primera parte de  Apocalipsis es de lo mejor que he leído en este género sin ninguna duda. La novela gana muchísimo de leerse en la época de emergencia sanitaria que estamos atravesando debido al COVID, y es aterrador pensar cómo King ha reproducido todos y cada uno de los estadios de la pandemia actual en el año 1978 que publicó la novela, incluso la existencia de negacionistas tratando de convencer al resto de la población sobre que el virus es una gran mentira del gobierno.

Por desgracia, una vez concluido este primer episodio, comienza lo que parece un libro totalmente diferente y en las antípodas de la propuesta inicial, además de bastante más extensa. Cuando el virus ha terminado de matar a prácticamente toda la humanidad, los supervivientes comienzan a deambular por el mundo guiados por unos extraños sueños. Esto les hace moverse hacia una dirección: el Este para los protagonistas y al Oeste para los villanos. El problema de este episodio es que el autor destina demasiadas páginas para desarrollar a los personajes, sacrificando la trama. En lugar de un libro encuadrado en el género del terror, a partir de la página 300 que concluye la primera parte, la novela pasará a tratar sobre la reconstrucción socioeconómica de la humanidad mediante la construcción de un asentamiento. Una segunda parte sin apenas tensión narrativa y pocos momentos de interés, consiguiendo diluir el impacto del planteamiento inicial, ya que pasan varios cientos de páginas desde que acaba el episodio del virus hasta que llegan al asentamiento.

Apocalipsis es una novela que reúne lo mejor y lo peor del genio de Maine. Un inicio terrorífico, dinámico, en el que veremos cómo los elementos cotidianos pueden asustar mucho más que un monstruo del terror clásico, además de personajes desarrollados de manera impoluta y con multitud de aristas. Sin embargo, la segunda parte constituye una proposición que acaba resultando soporífera. Desde luego este libro no dejará indiferente a nadie. Personalmente esperaba más de la primera parte, que se me hizo demasiado corta. 

Apocalipsis pasa por ser la mejor novela del autor para un gran sector de la crítica. Para mi gusto, las primeras 300-350 páginas puede ser lo mejor que ha escrito el genio de Maine.

Recomendable si asumes que la novela tiene casi 1700 páginas y contiene dos novelas complementarias: la primera con la que pasa por ser la mejor propuesta de terror de King, y una segunda alejada de lo que el autor nos tiene acostumbrados.


Mandíbula - Mónica Ojeda

Argumento Fernanda Montero, una adolescente fanática del horror y de las creepypastas (historias de terror que circulan por inte...